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COMENTARIO DE RESULTADOS


INTRODUCCIÓN

 

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales publica en 2004, por sexto año consecutivo, la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo (ECVT), estudio monográfico de la situación de los trabajadores en el mercado laboral español, así como de la percepción de esta situación por el propio trabajador.

 

La ECVT se presenta como una herramienta que permite obtener y relacionar una información de carácter objetivo sobre las situaciones reales de las actividades y relaciones que se producen en el entorno de trabajo, con una información de tipo marcadamente subjetivo, como es la percepción que los trabajadores entrevistados tienen de sus condiciones y relaciones laborales.

 

Los resultados obtenidos se recogen en el presente informe, donde únicamente se analizan las variables que se consideran más relevantes.  Para proceder a un estudio más exhaustivo se dispone de una aplicación informática en formato de CD-ROM, a través de la cual pueden explorarse otros aspectos, no reflejados en este informe, de la calidad de vida que el ocupado tiene en su trabajo.

 

El informe de resultados de la ECVT correspondiente al año 2004 se estructura en siete capítulos de comentarios y un capítulo de conclusiones, un apartado referido a la metodología de la encuesta, y las tablas estadísticas correspondientes a cada uno de los capítulos.  Consta, asimismo, de dos anexos referidos a la Clasificación Nacional de Actividades Económicas y a la Clasificación Nacional de Ocupaciones. 

 

En el Capítulo I se analiza genéricamente la satisfacción en el trabajo de los ocupados entrevistados, mediante la cuantificación de sus niveles medios y grados de satisfacción y a través del análisis de las razones de satisfacción e insatisfacción laboral.

 

El Capítulo II estudia el entorno de trabajo, abarcando tanto los niveles de interés, monotonía y estrés de la relación laboral, como aspectos tan definitorios de la misma como son las condiciones de seguridad e higiene, la exigencia de esfuerzo físico, el tipo de contrato, la jornada y el horario, el salario y los beneficios sociales proporcionados por las empresas y la negociación colectiva.

 

La organización de la actividad laboral es la materia objeto de estudio en el Capítulo III, abordando aspectos como la división del trabajo, la subordinación del trabajo de los entrevistados a elementos ajenos, el cambio de tareas y sus repercusiones, los niveles de participación, comunicación, integración e identificación en el seno de la empresa, las actividades de supervisión laboral y la valoración que realizan los entrevistados tanto del contenido de su propio empleo como de las relaciones interpersonales con compañeros y superiores jerárquicos.  Asimismo, se analizan los niveles medios de participación en el trabajo, de conocimiento de los objetivos de la empresa y de orgullo en el trabajo que realizan, de los asalariados entrevistados.

 

En el Capítulo IV se analiza la Formación Profesional Continua impartida en la empresa, abarcando desde los niveles de conocimiento y participación, hasta su grado de utilidad para la realización de las tareas propias del puesto de trabajo o la relación de estas actividades formativas con aspectos como la promoción profesional.

 

El Capítulo V estudia la movilidad laboral y geográfica de los ocupados entrevistados, analizando tanto las razones conducentes a aceptar el primer empleo, como los motivos por los que se produjo el cambio de actividad laboral.

 

El Capítulo VI aborda la conciliación entre la vida laboral de los ocupados y algunos aspectos de su vida familiar, con especial incidencia en la actividad laboral de las mujeres.

 

Por último, en el Capítulo VII se realiza un análisis comparativo del período 1999-2004, referido a los niveles medios investigados en la Encuesta.

 

Las principales conclusiones extraídas de la ECVT del año 2004 componen el Capítulo VIII.

 

Este informe incluye también un apartado donde se explica la metodología utilizada en la elaboración de la encuesta, el ámbito de investigación y el período de referencia, la descripción de las principales variables, las características de clasificación y el diseño muestral, y el método de recogida de la información.  

 

 

 

CAPÍTULO I.  SATISFACCIÓN EN EL TRABAJO

 

En este Capítulo se analizan los niveles medios, grados y razones de satisfacción en el trabajo de los ocupados entrevistados. Los  principales motivos de la insatisfacción laboral, son también objeto de análisis en este Capítulo.

 

 

Niveles medios y grados de satisfacción en el trabajo

 

El nivel medio de satisfacción se ha obtenido a partir de la autoclasificación  del ocupado según  una escala de cero a diez puntos, y para considerar el grado de satisfacción, los valores comprendidos entre 1 y 10 se han agregado del modo siguiente: 8, 9 y 10 (muy satisfecho), 5, 6 y 7 (satisfecho), y 1, 2, 3 y 4 (poco satisfecho).

 

En la Tabla 1.1 se refleja que el nivel medio de satisfacción en el trabajo que realizan los ocupados es de 6,79 puntos, en una escala de 0 a 10, siendo ligeramente más alto en los varones (6,81 puntos) que en las mujeres (6,77 puntos). 

 

Con relación al grado de satisfacción laboral, la Tabla 1.2 pone de manifiesto que el 89,1 por ciento de los ocupados entrevistados se manifiestan satisfechos o muy satisfechos con su trabajo (el 51,0 por ciento se manifiestan muy satisfechos), frente al 9,5 por ciento de ocupados que están poco satisfechos con su actividad laboral.

 

Genéricamente, los varones y las mujeres presentan grados de satisfacción prácticamente idénticos, ya que el 89,1 por ciento los varones y el 89,0 ciento de las mujeres se  manifiestan satisfechos o muy satisfechos con su trabajo.

 

Por edades, el mayor nivel medio de satisfacción laboral se produce entre los ocupados comprendidos entre 16 y 19 años (7,05 puntos) y entre 55 y 64 años (7,02 puntos). Por otra parte los ocupados de 20 a 24 años son quienes menor nivel medio de satisfacción laboral manifiestan (6,64 puntos), aunque este va aumentando con la edad hasta alcanzar los 64 años.

 

Los mayores niveles medios de satisfacción laboral se producen entre los ocupados con estudios universitarios (7,08 puntos), siendo, asimismo, los universitarios quienes manifiestan mayor grado de satisfacción con su empleo,  con un 57,4 por ciento de muy satisfechos.

 

Por situación profesional, los ocupados con mayores niveles medios de satisfacción en el empleo son las mujeres empresarias con asalariados (7,69 puntos), las cooperativistas (7,64 puntos) y los varones que trabajan en negocios familiares, con salario (7,58 puntos), y sin salario (7,40 puntos).  Los asalariados del sector público (7,11 puntos) manifiestan niveles medios de satisfacción superiores a los asalariados del sector privado (6,63 puntos).

 

En relación a la ocupación de los entrevistados, son los varones directivos de las empresas y de la Administración los ocupados con mayor nivel medio  de satisfacción (7,58 puntos) y los que en mayor medida se manifiestan muy satisfechos en su trabajo ( 63,1 por ciento de muy satisfechos), mientras que las mujeres trabajadoras cualificados en agricultura y pesca y los varones trabajadores no cualificados son los que manifiestan menor nivel medio de satisfacción  (5,72 puntos, y 6,35 puntos, respectivamente).

 

Por sectores de actividad económica, son los ocupados del sector servicios quienes presentan mayor grado  de satisfacción laboral (53,3 por ciento de muy satisfechos), frente a los ocupados del sector primario, que son los que se muestran menos satisfechos con su trabajo (39,0 por ciento de muy satisfechos). En relación al nivel medio de satisfacción por secciones de actividad, son los ocupados en la  educación (7,47 puntos) y en la producción y distribución de electricidad, gas y agua (7, 45 puntos), quienes presentan mayor nivel medio de satisfacción con el trabajo que realizan, mientras que los ocupados en el servicio doméstico  son quienes se manifiestan menos satisfechos con su trabajo (5,79 puntos de nivel medio).

 

Todas las Comunidades Autónomas presentan un nivel medio de satisfacción laboral superior a los seis puntos y medio, con excepción de la comunidad autónoma de Galicia (6,37 puntos), y destacando Aragón (7,40 puntos) y Navarra (7,14 puntos).

 

Por tamaño del municipio, los niveles medios de satisfacción en el trabajo oscilan entre los 6,90 puntos en los municipios de 100.001 a 1.000.000 de habitantes y los 6,52 puntos en los  municipios de más de 1.000.000 de habitantes.

 

Por tamaño de la empresa, es en las empresas  pequeñas de 10 a 49 trabajadores (54,0 por ciento de muy satisfechos) y de menos de 10 trabajadores (52,8 por ciento de muy satisfechos) donde los trabajadores declaran sentirse más satisfechos con su trabajo, frente a las empresas de 50 a 249, que es donde los ocupados se encuentran menos satisfechos con su ocupación laboral (46,1por ciento de muy satisfechos). No obstante, si se contempla la satisfacción de modo genérico (sumando satisfechos y muy satisfechos), las diferencias son mínimas entre los diferentes tamaños de empresa.

 

En relación a los datos de satisfacción obtenidos en el año 2004, la comparación con los datos del año 2003 pone de manifiesto que en el año 2004 el porcentaje de ocupados que se encuentran muy satisfechos con su trabajo (51,0 por ciento) es superior al porcentaje del año 2003 (49,5 por ciento).  Asimismo, el porcentaje de ocupados que se manifiestan  genéricamente satisfechos con su empleo en el año 2004 (89,1 por ciento) es superior al del año 2003 (88,3 por ciento) (Gráfico 1.1).

 

GRÁFICO 1.1

 

OCUPADOS, SEGÚN GRADO DE SATISFACCIÓN CON SU TRABAJO

 

 

Analizando la evolución de la satisfacción en el trabajo por sexo, en el Gráfico 1.2 puede observarse que, en el año 2004 y respecto al año 2003, también se ha incrementado el porcentaje de varones  y mujeres  que se manifiestan muy satisfechos con su trabajo (50,9 por ciento de varones y 51,1 por ciento de mujeres en el 2004, y 50,2 por ciento de varones y 48,2 por ciento de mujeres en el 2003). Al mismo tiempo, tanto los varones como las mujeres, en el año 2004 están genéricamente más satisfechos que en el año 2003 (varones: 89,1 por ciento en 2004, y 88,9 por ciento en 2003, mujeres: 89,0 por ciento en 2004 y 87,1 por ciento en 2003).

 

GRÁFICO 1.2

 

OCUPADOS, SEGÚN GRADO DE SATISFACCIÓN CON SU TRABAJO, POR SEXO

 

 

Según el sexo y nivel de estudios de los ocupados entrevistados, el Gráfico 1.3 revela que son los ocupados con estudios universitarios los que más manifiestan sentirse muy satisfechos con su trabajo, ya que un 59,4 por ciento de varones universitarios y un  55,4 por ciento de mujeres universitarias se manifiestan en el este sentido.  Al mismo tiempo, los porcentajes de ocupados muy satisfechos con su actividad laboral, tanto en varones como en mujeres, disminuyen a medida que el nivel de estudios es inferior.

 

GRÁFICO 1.3

 

OCUPADOS, SEGÚN GRADO DE SATISFACCIÓN CON SU TRABAJO

Y NIVEL DE ESTUDIOS, POR SEXO

 

 

Razones de satisfacción en el trabajo

 

El Gráfico 1.4 refleja las razones de satisfacción en el trabajo de los ocupados que se manifestaron genéricamente satisfechos con su empleo, es decir, de aquellos trabajadores que respondieron valores comprendidos entre 5 y 7 (satisfechos) y entre 8 y 10 (muy satisfechos) en la escala referida en al párrafo anterior (Véase Gráfico 1.1).

 

En el año 2004, la causa principal de satisfacción laboral continúa siendo el gusto por el trabajo (22,9 por ciento), si bien disminuye en más de cinco puntos porcentuales respecto al año 2003 (28,0 por ciento).

 

El compañerismo (12,4 por ciento), la obtención de un buen sueldo (9,4 por ciento) y el buen horario laboral (7,8 por ciento) son otros motivos destacados de satisfacción laboral. Además todas estas razones han ganado importancia respecto al año 2003, en el que representaban un 12,0, un 7,6 y un 7,5 por ciento, respectivamente. 

En el año 2004, pierden relevancia como motivos de satisfacción en el trabajo la estabilidad laboral (4,0 por ciento en 2004 y 4,4 por ciento en 2003) y la dirección de un negocio propio o ser autónomo (4,7 por ciento en 2004 y 5,8 por ciento en 2003).

 

La mera obtención de un sueldo (3,8 por ciento) como razón  de satisfacción en el empleo  se incrementa notablemente respecto al año 2003 (2,5 por ciento).

 

GRÁFICO 1.4

 

OCUPADOS, SEGÚN LAS PRINCIPALES RAZONES DE SATISFACCIÓN CON SU TRABAJO

 

 

Del estudio por sexo de las razones de satisfacción laboral y de su evolución se observa que, durante el año 2004, tanto los varones como las mujeres  consideran el gusto por su trabajo como motivo principal de satisfacción laboral (22,9 por ciento), si bien también se detecta una importante disminución porcentual respecto al año 2003  en ambos casos (28,0 por ciento en los varones y 27,9 por ciento en las mujeres) (Gráfico 1.5).

 

Ha de destacarse, asimismo, que en el año 2004  los varones valoran fundamentalmente el buen sueldo (10,9 por ciento), el desarrollo personal (5,9 por ciento), y la independencia laboral (5,7 por ciento) más que las mujeres (7,1 por ciento, 5,2 por ciento y 3,6 por ciento, respectivamente), mientras que las ocupadas entrevistadas valoran el compañerismo (15,5 por ciento) y un buen horario (10,5 por ciento) más que los ocupados (10,4 por ciento y 6,1 por ciento, respectivamente) (Gráfico 1.5).

 

GRÁFICO 1.5

 

OCUPADOS, SEGÚN LAS RAZONES DE SATISFACCIÓN CON SU TRABAJO, POR SEXO

 

 

La Tabla 1.3 refleja que, por edad, con excepción de los ocupados menores de 25 años, todos los entrevistados consideran el gusto por el trabajo que realizan la principal razón de satisfacción laboral.  Los ocupados menores de 25 años consideran el buen ambiente laboral y el compañerismo como motivo básico de satisfacción en su empleo.

 

Por nivel de estudios, todos los ocupados valoran el gusto por el trabajo que realizan como principal motivo de satisfacción, en porcentajes que fluctúan entre el 21, 1 por ciento en los ocupados con estudios primarios y el 24,1 por ciento de quienes poseen estudios inferiores a los primarios.  Los universitarios valoran también el desarrollo personal (12,1 por ciento), los ocupados con estudios secundarios y primarios valoran el compañerismo (14,2 por ciento y 11,4 por ciento, respectivamente) y los ocupados con estudios menores a primarios dan también importancia a  la obtención de un buen sueldo (11,6 por ciento). 

 

Por situación profesional, todos los ocupados manifiestan el gusto por su trabajo como motivo fundamental de satisfacción, con excepción de los empresarios o profesionales con asalariados y quienes trabajan en negocios familiares, que valoran el carácter propio o familiar de su actividad .  Los asalariados del sector público valoran también un buen horario (11,3 por ciento), mientras que los asalariados del sector privado lo hacen con el buen ambiente laboral (16,0 por ciento) y un buen sueldo (11,1 por ciento).

 

Por ocupación, igualmente el gusto por el trabajo es la principal razón de satisfacción. No obstante, ha de destacarse que el desarrollo personal o vocación es una razón muy importante de satisfacción para los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (15,2 por ciento), mientras que las fuerzas armadas (28,4 por ciento), los empleados administrativos (19,4 por ciento), los trabajadores no cualificados (17,9 por ciento), los técnicos y profesionales de apoyo (15,6 por ciento) y los trabajadores de servicios de restauración, personales, protección y vendedores de comercio (14,7 por ciento), valoran el compañerismo como la segunda  razón de satisfacción en el empleo.

 

Por secciones de actividad, es en otras actividades sociales y servicios personales (32,6 por ciento) y en la administración pública (30,8 por ciento) donde los ocupados dan más importancia al gusto por el trabajo, mientras que los ocupados en pesca valoran más un buen sueldo (34,1 por ciento), los ocupados en industrias extractivas valoran más el compañerismo (22,2 por ciento) y los ocupados en educación dan más valor al desarrollo personal (15,6 por ciento).

 

Los ocupados de todas las empresas, independientemente del tamaño, manifiestan que el gusto por el trabajo es la principal razón de satisfacción. Asimismo, los ocupados en empresas de menos de 10 trabajadores son los que más valoran trabajar en negocios familiares (10,9 por ciento), mientras que en el resto de tamaños de empresa se valoran el buen ambiente laboral (15,1 por ciento en empresas de 10 a 49 trabajadores, 12,3 por ciento en las de 50 a 249 trabajadores y 13,1 por ciento en empresas de 250 o más trabajadores) y la obtención de un buen sueldo (11, 1 por ciento en empresas de 10 a 49 trabajadores,  y en torno al 10,0 por ciento en las empresas de más de  50).  En las grandes empresas de 250 o más trabajadores, sus ocupados valoran también el buen horario (11,3 por ciento), mientras que en las pequeñas empresas de menos de 10 trabajadores se valoran también el compañerismo (10,1 por ciento) y la autonomía en las decisiones (8,1 por ciento). 

 

Por tamaño del municipio, los ocupados de las grandes ciudades de más de un millón de habitantes son quienes más valoran el buen ambiente laboral (14,9 por ciento) y tener un buen horario (11,8 por ciento) y quienes menos importancia dan a la obtención de un buen sueldo (6,8 por ciento).  Por el contrario, en los municipios de menos de 10.000 habitantes, los ocupados valoran más la obtención de un buen sueldo (11,3 por ciento) y la independencia laboral (6,5 por ciento), y  menos tener un buen horario (4,5 por ciento). 

 

 

Razones de insatisfacción en el trabajo

 

El Gráfico 1.6 refleja las principales razones de insatisfacción laboral manifestadas por los ocupados cuyo nivel de satisfacción  en su trabajo está comprendido entre los valores 1 y 7 en la escala referida en el Gráfico 1.1.

 

El mal sueldo vuelve a ser en el año 2004 la principal razón de insatisfacción en el trabajo (24,6 por ciento), incrementándose en un 1,4 puntos el porcentaje de ocupados que se manifestaban así en el año 2003 (23,2 por ciento).

 

El mal horario de trabajo continúa siendo la segunda razón de insatisfacción en el empleo en ambos años, si bien en el año 2004 el porcentaje de ocupados que así se manifiestan es superior en torno a un punto a los que lo hicieron en 2003 (15,5 por ciento en 2004 y 14,4 por ciento en 2003).

 

La dureza del trabajo (8,6 por ciento en 2004 y 12,5 por ciento en 2003) y la poca estabilidad laboral  (6,1 por ciento en 2004 y 9,1 por ciento en 2003) son razones de insatisfacción que perdieron peso en el año 2004.

 

Por el contrario, el mal ambiente laboral (4,9 por ciento en 2004 y 3,6 por ciento en 2003) y las malas condiciones físicas (3,9 por ciento en 2004 y 3,7 por ciento en 2003) son razones de insatisfacción que aumentan su importancia en el año 2004.

 

GRÁFICO 1.6

 

OCUPADOS, SEGÚN LAS PRINCIPALES RAZONES DE INSATISFACCIÓN

 CON SU TRABAJO

 

                                      

Analizando las razones de insatisfacción por sexo, en el Gráfico 1.7 se observa que en 2004 tanto en los varones (24,0 por ciento) como en las mujeres (25,6 por ciento) se ha incrementado porcentualmente la consideración del mal sueldo como motivo de insatisfacción laboral, ya que en 2003 los porcentajes fueron de 23,3 por ciento y 23,0 por ciento, respectivamente.

 

El mal horario es la segunda razón de insatisfacción para ocupados y ocupadas, aumentando su peso  más en las mujeres (15,4 por ciento en 2004 y 12,9 por ciento en 2003) que en los varones (15,6 por ciento en 2004 y 15,4 en 2003).

 

Al mismo tiempo puede destacarse,  que en el año 2004 hay menos varones y mujeres que declaran que el trabajo duro y la poca estabilidad laboral son motivos de insatisfacción en el trabajo con respecto al año 2003, ya que en el caso de los varones se ha producido un descenso de 5,2 puntos y 1,8 puntos, respectivamente, y en el caso de las mujeres, de 1,9 puntos y 4,6 puntos, respectivamente.

 

GRÁFICO 1.7

 

OCUPADOS, SEGÚN LAS PRINCIPALES RAZONES DE INSATISFACCIÓN

 CON SU TRABAJO, POR SEXO

 

 

 

CAPÍTULO II.  ENTORNO DE TRABAJO

 

En este Capítulo se analizan determinados aspectos del trabajo de los entrevistados, como son su interés, su monotonía y su nivel de estrés. Se estudian, asimismo, las condiciones de seguridad e higiene, el entorno físico en el que se desarrolla el trabajo y la exigencia de esfuerzo físico, la temporalidad laboral, la jornada y horario de trabajo en sus diferentes modalidades,  el salario y los beneficios sociales y la negociación colectiva en el ámbito de la empresa.

 

En relación a las condiciones de seguridad e higiene se podrá completar su información en la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo que realiza el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, que trata de forma monográfica diversos aspectos relacionados con la prevención de riesgos laborales: organización preventiva de las empresas españolas, problemas de salud más frecuentes y condiciones de seguridad, higiene, ergonomía y psicosociología en las que se desarrolla la actividad laboral de la población trabajadora española. En todo caso, el usuario de los datos deberá considerar la diferente metodología y objetivos de ambas encuestas a la hora de interpretar los datos que se suministran.

 

 

Percepción del trabajo como atractivo e interesante

 

El nivel medio con el que los ocupados entrevistados consideran su trabajo atractivo o interesante es de 6,86 puntos, en una escala de 0 a 10 (Tabla 2.1), con un 61,9 por ciento de ellos que están de acuerdo en calificar así su empleo (Tabla 2.2).

 

El nivel medio de trabajo atractivo en los varones ocupados (6,91 puntos) es  superior al de las mujeres ocupadas (6,77 puntos), siendo también mayor el porcentaje de varones ocupados que se muestran de acuerdo  en considerar su trabajo interesante (62,8 por ciento), que el porcentaje de mujeres ocupadas que están de acuerdo en calificar su actividad como atractiva (60,6 por ciento).

 

Por edad, el nivel medio de trabajo atractivo se incrementa al aumentar la edad de los ocupados entrevistados, oscilando entre los 6,01 puntos de los ocupados de 16 a 19 años y los  más de 7 puntos de los ocupados de 55 y más años.  Asimismo, los porcentajes de ocupados que se muestran de acuerdo con definir su empleo como interesante varían entre el 44,5 por ciento en los  menores de veinte años y en valores superiores al 64 por ciento para los ocupados de 45 y más años.

 

Respecto al nivel de estudios, son los ocupados universitarios a quienes les resulta más atractivo su trabajo (8,00 puntos de nivel medio) y quienes más de acuerdo se muestran en considerar interesante su empleo (79,8 por ciento).

 

Por situación profesional, los empresarios o profesionales con asalariados son los ocupados a quienes más interesante les parece su trabajo (7,96 puntos de nivel medio), seguidos de los asalariados del sector público (7,64 puntos de nivel medio), siendo también los empresarios o profesionales con asalariados quienes muestran el mayor grado de acuerdo en manifestar así su actividad laboral (79,3 por ciento).

 

Por ocupación, las diferencias son sustanciales entre los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (8,62 puntos de nivel medio y 88,7 por ciento están de acuerdo en considerar su trabajo atractivo e interesante) y los trabajadores no cualificados (5,26 puntos y 36,8 por ciento, respectivamente).

 

Por sección de actividad, las diferencias son relevantes entre los ocupados en educación y en actividades sanitarias y veterinarias y servicios sociales, con niveles medios superiores a 8 puntos,  y los ocupados como personal doméstico, con niveles inferiores a 5 puntos.

 

Los ocupados residentes en Canarias y Aragón son los que encuentran más atractivo su trabajo (7,16 y 7,11 puntos de nivel medio, respectivamente), frente a los ocupados que residen en las comunidades autónomas del País Vasco (6,34 puntos) y La Rioja (6,47 puntos) que son los que menos interesante encuentran su actividad laboral.

 

Por tamaño del municipio,  los niveles medios son similares, si bien son los ocupados en núcleos de menos de 10.000 habitantes y de 50.001 a 100.000 habitantes quienes encuentran su empleo más atractivo (6,96 puntos de nivel medio en ambos casos).

 

Por tamaño de empresa, son los ocupados en empresas de 250 o más trabajadores a quienes más interesante les parece su actividad (66,3 por ciento manifiestan su acuerdo).

 

En el Gráfico 2.1 se observa que en el año 2004 el porcentaje de ocupados que consideran interesante su trabajo (61,9 por ciento) desciende ligeramente respecto a los mismos datos del año 2003 (63,5 por ciento), si bien se muestran en desacuerdo menos ocupados en el año 2004 que en el año 2003 (12,7 por ciento y 14,2 por ciento, respectivamente).

 

GRÁFICO 2.1

 

OCUPADOS, SEGÚN CONSIDEREN SU TRABAJO ATRACTIVO O INTERESANTE

 

 

Monotonía y aburrimiento en el trabajo

 

El nivel medio de monotonía y aburrimiento en el trabajo de los ocupados entrevistados es de 3,41 puntos, en una escala de 0 a 10 puntos (Tabla 2.3). Este nivel medio es superior en los varones que en las mujeres (3,48 puntos y 3,31 puntos, respectivamente) y  desciende al aumentar el nivel de estudios de los ocupados.

 

Los empresarios o profesionales con asalariados (2,37 puntos de nivel medio), los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (2,56 puntos de nivel medio) y los ocupados en educación (2,37 puntos de nivel medio) son, asimismo, quienes menos aburrida consideran su actividad laboral, frente a los asalariados del sector privado (3,61 puntos), los trabajadores no cualificados (3,91 puntos) y los ocupados en industrias manufactureras (3,77 puntos), que son quienes más monótono definen su empleo.

 

Los mayores niveles de monotonía en su trabajo los padecen los trabajadores ocupados en Navarra (4,17 puntos de nivel medio) y en La Rioja (3,97 puntos de nivel medio), siendo los ocupados de Aragón (2,28 puntos) y Cantabria (2,58 puntos) quienes menos aburrido conceptúan su empleo.

 

Por tamaño del municipio, son los residentes en municipios de menos de 10.000 habitantes  quienes desarrollan los trabajos menos aburridos (3,28 puntos de nivel medio).

 

Con relación a la frecuencia con que los ocupados perciben su trabajo como aburrido o monótono, la Tabla 2.4 constata que el 54,9 por ciento de los ocupados entrevistados no se aburre nunca o casi nunca, el 30,3 por ciento lo hace algunas veces, y el 13,3 por ciento de los ocupados se aburre siempre o frecuentemente.

 

En el Gráfico 2.2 puede observarse que en el año 2004 el porcentaje de ocupados que perciben su jornada de trabajo como aburrida siempre o frecuentemente se ha incrementado respecto a los mismos datos de 2003 (13,3 por ciento y 11,4 por ciento, respectivamente), mientras que el porcentaje de ocupados que casi nunca o nunca perciben su jornada laboral como monótona desciende en el año 2004 (54,9 por ciento) con relación al año 2003 (57,0 por ciento).

 

GRÁFICO 2.2

 

OCUPADOS, SEGÚN LA FRECUENCIA DE PERCEPCIÓN DE SU JORNADA LABORAL

COMO ABURRIDA O MONÓTONA

 

 

En el Gráfico 2.3 se observa que los trabajadores no cualificados son los ocupados que en mayor porcentaje consideran aburrida su actividad laboral siempre o frecuentemente (20,9 por ciento), frente a los miembros de las fuerzas armadas (3,7 por ciento) y a los directivos de las empresas y de la Administración Pública (6,3 por ciento) que son quienes menos califican así su trabajo.

 

GRÁFICO 2.3

 

OCUPADOS, SEGÚN LA FRECUENCIA DE PERCEPCIÓN DE SU JORNADA LABORAL

COMO ABURRIDA O MONÓTONA, POR OCUPACIÓN

 

 

Estrés en el trabajo                                                  

 

El nivel medio de estrés laboral de los ocupados entrevistados es de 4,50 puntos en una escala de 0 a 10 puntos, (Tabla 2.5), siendo un 28,6 por ciento de ellos quienes siempre o frecuentemente trabajan en condiciones estresantes, frente al 38,9 por ciento de ocupados que casi nunca o nunca perciben estrés en su trabajo (Tabla 2.6).

 

Por sexo, los varones (4,57 puntos de nivel medio y 29,3 por ciento de percepción de estrés siempre o frecuentemente) se manifiestan más estresados que las mujeres (4,40 puntos y 27,5 por ciento, respectivamente).

 

Los ocupados con edad comprendida entre 45 y 54 años (4,79 puntos de nivel medio), los ocupados con estudios universitarios (5,10 puntos de nivel medio), los asalariados del sector público (4,91 puntos) y los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (5,24 puntos) son quienes consideran su actividad más estresante. Por el contrario, los ocupados  de 19 años y menores (3,76 puntos de nivel medio), los ocupados con estudios inferiores a los primarios (3,96 puntos de nivel medio), quienes trabajan sin salario en el negocio familiar (1,68 puntos de nivel medio) y los trabajadores cualificados en agricultura y pesca (3,08 puntos), son los ocupados que declaran menores niveles de estrés laboral.

 

Por sección de actividad, los mayores niveles medios de estrés y donde los ocupados más perciben siempre o frecuentemente esta situación se producen en la intermediación financiera (6,02 puntos de nivel medio y 49,5 por ciento, respectivamente) y en las industrias extractivas (5,56 puntos de nivel medio y 44,1 por ciento, respectivamente), frente al personal doméstico ocupado en los hogares (3,10 puntos de nivel medio), a los ocupados en la producción y distribución de electricidad, gas y agua (3,24 puntos de nivel medio) y a los ocupados en la agricultura, ganadería, caza y silvicultura (3,27 puntos de nivel medio)  que son los colectivos de ocupados con menores tasas de estrés laboral.

 

Analizando el estrés por comunidades autónomas, Asturias es la comunidad donde los ocupados se manifiestan más estresados (5,15 puntos de nivel medio), seguidos por los de Galicia (5,12 puntos de nivel medio), y siendo los trabajadores de Murcia (3,74 puntos de nivel medio) y los de Extremadura (3,85 puntos de nivel medio) quienes consideran sus actividades laborales menos estresantes.

 

Por último, son los ocupados en empresas de 250 o más trabajadores y en municipios de más de un millón de habitantes  quienes soportan mayor estrés laboral (con el 40,5 por ciento y el 32,8 por ciento, respectivamente, de percepción de su trabajo como estresante siempre o frecuentemente). 

 

En el gráfico 2.4 se observa que si bien en el año 2004 no han variado mucho los datos con respecto al año 2003, en el 2004 se ha incrementado el porcentaje de ocupados que consideran su trabajo estresante siempre (11,0 por ciento) o frecuentemente (17,6 por ciento) en relación a los mismos datos del año 2003 (10,6 por ciento y 17,0 por ciento, respectivamente).

 

GRÁFICO 2.4

 

OCUPADOS, SEGÚN LA FRECUENCIA DE PERCEPCIÓN DE SU TRABAJO COMO ESTRESANTE

 

 

Entorno físico y ambiente de trabajo

 

En la Tabla 2.7 se observa que el  79,0 por ciento de los ocupados entrevistados se muestran satisfechos o muy satisfechos con su entorno físico laboral, frente al 5,3 por ciento de los mismos se manifiestan insatisfechos o muy insatisfechos.

 

Por sexo, no existen diferencias en relación a la satisfacción con el entorno físico en su trabajo, ya que el 79,0 por ciento de los varones y el 78,9 por ciento de las mujeres declaran sentirse satisfechos o muy satisfechos con las condiciones físicas del entorno donde realizan su actividad laboral.

 

Los ocupados de 55 y más años son los que se muestran más satisfechos con el entorno físico de su trabajo, con porcentajes superiores al 80 por ciento, mientras que los ocupados con edades comprendidas entre 16 y 19 años son quienes menores porcentajes de satisfacción manifiestan con su entorno laboral (74,7 por ciento).

 

Los ocupados con estudios universitarios son quienes manifiestan los mayores porcentajes de satisfacción con las condiciones de su entorno de trabajo (81,5 por ciento de satisfechos o muy satisfechos), frente a los que tienen estudios primarios o inferiores a primarios que son los que se declaran menos satisfechos (76,7 por ciento y 77,1 por ciento, respectivamente).

 

Los ocupados que trabajan sin salario en negocios familiares (92,6 por ciento de satisfechos o muy satisfechos), los directivos de empresas y de la Administración Pública (90,2 por ciento), los ocupados en intermediación financiera y hostelería (86,6 por ciento y 83,1 por ciento, respectivamente) y los trabajadores de empresas de menos de 10 empleados (83,6 por ciento) son, igualmente, quienes se sienten más satisfechos con el entorno físico  de su trabajo.

 

En el Gráfico 2.5 se constata que tanto en el año 2003 como en el año 2004, en torno al 50,0 por ciento de los ocupados manifiestan que en su trabajo existe un ambiente muy o bastante estimulante para mejorar su trabajo, y que menos del 20,0 por ciento declaran que el ambiente es poco o nada estimulante para mejorar su actividad laboral. No obstante, en el año 2004 se ha incrementado el porcentaje de ocupados que consideran que en su empresa existe un ambiente que les estimula para mejorar su trabajo, ya que el 51,8 por ciento de los ocupados considera ese ambiente muy o bastante estimulante, frente al 49,0 por ciento de los ocupados que opinaban lo mismo en el año 2003.

 

GRÁFICO 2.5

 

OCUPADOS, SEGÚN CONSIDEREN QUE EN SU EMPRESA EXISTE UN AMBIENTE

QUE LE ESTIMULA PARA MEJORAR SU TRABAJO

 

 

Condiciones de seguridad e higiene en el trabajo

 

En el  Gráfico 2.6 se detecta que, en el año 2004, el 76,9 por ciento de los ocupados entrevistados están satisfechos o muy satisfechos con las condiciones de seguridad e higiene en el ámbito de su actividad laboral, mientras que el 5,7 por ciento de los mismos  consideran dichas condiciones insatisfactorias o muy insatisfactorias.  En el año 2003 la situación fue muy similar, ya que el 77,1 por ciento de ocupados se manifestaron genéricamente satisfechos y el 6,8 por ciento  respondió que sus condiciones de seguridad e higiene eran genéricamente insatisfactorias.

 

GRÁFICO 2.6

 

OCUPADOS SEGÚN EL NIVEL DE SATISFACCIÓN CON SUS CONDICIONES DE SEGURIDAD E HIGIENE EN EL TRABAJO

 

 

En las Tablas 2.8, 2.9 y 2.10 se analizan la peligrosidad laboral, la protección de los ocupados cuando aquélla se produce y los niveles de información sobre los riesgos laborales.

 

Casi el 70 por ciento de los ocupados (69,7 por ciento) declaran que nunca o casi nunca trabajan en situaciones o condiciones peligrosas, frente al 12,9 por ciento que manifiestan percibir siempre o frecuentemente riesgos en su actividad laboral.

 

Por secciones de actividad se observa, que hay actividades en las que hay un  alto riesgo laboral, como las industrias extractivas (el 49,0 por ciento de los ocupados manifiestan que frecuentemente o siempre trabajan en condiciones peligrosas), la pesca (36,6 por ciento) y la construcción (29,2 por ciento) y actividades en las que este riesgo es muy bajo, como las desarrolladas en la intermediación financiera, en las que solo un 3,3 por ciento de los ocupados perciben peligrosidad laboral siempre o frecuentemente en su trabajo (Tabla 2.8).

 

El 73,3 por ciento de los ocupados que trabajan en condiciones peligrosas declaran que se protegen siempre o frecuentemente ante dichas contingencias de riesgo, mientras que solo el 6,9 por ciento de ellos no lo hacen nunca o casi nunca.  Las industrias extractivas   es la sección de actividad en la que sus ocupados más se protegen siempre o frecuentemente de los riesgos laborales (100,0 por ciento), seguidas de las industrias manufactureras (79,9 por ciento), la agricultura, ganadería, caza y silvicultura (79,5 por ciento) y la construcción (77,6 por ciento) (Tabla 2.9).

 

La Tabla 2.10 pone en evidencia que el 67,9 por ciento de los ocupados entrevistados recibe información de su empresa sobre los riesgos laborales o se informa personalmente de esta contingencia siempre o frecuentemente, mientras que el 11,9 por ciento de ellos no lo hacen  nunca o casi nunca. Los ocupados en las industrias extractivas y en la producción y distribución de electricidad, gas y agua son quienes en mayor porcentaje se informan o son informados siempre o frecuentemente de las condiciones peligrosas de su actividad laboral (96,6 por ciento y 79,4 por ciento, respectivamente), frente a los ocupados en la intermediación financiera  que son quienes  menos información reciben sobre dichas situaciones (40,3 por ciento).

 

 

Esfuerzo físico en el trabajo

 

En el Gráfico 2.7 se recogen datos relativos a la necesidad de que los ocupados realicen  esfuerzo físico en su trabajo, y en el se detecta que el 45,8 por ciento de los varones ocupados y el 64,7 por ciento de las mujeres ocupadas no necesitan nunca o casi nunca realizar esfuerzo físico cuando desarrollan su actividad laboral, frente al 26,7 por ciento de los varones y el 14,5 por ciento de las mujeres que han de realizarlo siempre o frecuentemente.

 

GRÁFICO 2.7

 

OCUPADOS, SEGÚN LA NECESIDAD DE REALIZACIÓN DE ESFUERZO FÍSICO EN EL TRABAJO, POR SEXO

 

Estabilidad en el empleo y contrato de trabajo

 

En el Gráfico 2.8 se observa que es mayor el porcentaje de mujeres (9,8 por ciento) que el de varones (7,9 por ciento) que manifiestan que la posibilidad de abandonar su empleo actual es totalmente segura o muy posible.  En ambos casos, la principal razón de carácter subjetivo para dejar el empleo actual es el haber recibido el ofrecimiento de un trabajo mejor (24,9 por ciento de varones y 21,0 por ciento de mujeres), siendo también motivos destacables el que no les compense el salario recibido en ese trabajo actual (8,6 por ciento de varones y 11,7 por ciento de mujeres) y las obligaciones familiares (1,0 por ciento de varones y 1,8 por ciento de mujeres).

 

GRÁFICO 2.8

 

OCUPADOS, SEGÚN CONSIDEREN QUE TIENEN POSIBILIDAD DE DEJAR SU EMPLEO ACTUAL Y SEGÚN LAS RAZONES POR LAS QUE PODRÍAN DEJARLO, POR SEXO

 

Varones

 

 

Mujeres

 

 

Del mismo modo, en el Gráfico 2.9 se constata que los ocupados que buscan otro empleo (6,6 por ciento de varones y 12,9 por ciento de mujeres) lo hacen fundamentalmente por mejorar su trabajo actual (45,5 por ciento de varones y 47,4 por ciento de mujeres), siendo la segunda razón en importancia la inseguridad laboral (27,4 por ciento de varones y 20,4 por ciento de mujeres) y la provisionalidad en el empleo (9,2 por ciento de varones y 13,7 por ciento de mujeres).

 

GRÁFICO 2.9

 

OCUPADOS, SEGÚN BUSQUEN OTRO EMPLEO Y SEGÚN LAS RAZONES POR LAS QUE LO BUSCAN, POR SEXO

 

Varones

 

Mujeres

 

 

Analizando el tipo de contrato de los asalariados, el Gráfico 2.10 pone de manifiesto que el 72,8 por ciento de los varones tienen un contrato de trabajo de duración indefinida, mientras que  un 23,9 por ciento tienen una relación laboral de carácter temporal o eventual, porcentajes que en el caso de las mujeres se sitúan en el 70,2 por ciento y en el 26,0 por ciento, respectivamente.

 

Asimismo, el 64,9 por ciento en el caso de los varones asalariados que tienten contrato temporal y el 62,9 por ciento de las mujeres que se encuentran en la misma situación declaran que son motivos involuntarios los que motivaron su precariedad laboral, mientras que el 18,7 por ciento de los asalariados y el 16,8 por ciento de las asalariadas dice que son voluntarios los motivos  por los que tienen un contrato temporal.

 

GRÁFICO  2.10

 

ASALARIADOS, SEGÚN TIPO DE CONTRATO, Y SEGÚN LOS MOTIVOS DE TENER UN CONTRATO TEMPORAL

 

Varones

       

Mujeres

 

 

En la Tabla 2.11 se analiza a los asalariados con contrato temporal, según los distintos motivos, y por diversas variables, y en ella se observa que por sexo y edad la involuntariedad es porcentualmente mayor en los varones (64,9 por ciento) y en los asalariados de 19 y menos años (68,4 por ciento). Respecto al nivel de estudios, sector institucional, sección de actividad y tamaño de empresa son los asalariados con estudios primarios (68,5 por ciento),  los asalariados de la pesca, de la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, los de educación y los de trasporte, almacenamiento y comunicaciones (más del 70,0 por ciento), y los asalariados de empresas de 250 o más trabajadores (69,0 por ciento) los que más afirman que el motivo de tener un contrato temporal es ajeno a su voluntariedad.

 

 

Jornada y horario de trabajo

 

En relación a la duración de la jornada de trabajo,  en la  Tabla 2.12 se ponen en evidencia que casi 9 de cada 10 ocupados entrevistados (86,9 por ciento) trabajan en jornada completa, mientras que el 11,1 por ciento lo hacen en jornada parcial.  Asimismo, el 6,9 por ciento de los ocupados que tienen jornada parcial manifiesta que esto es debido a que ellos lo han elegido así por diferentes motivos, frente al 4,2 por ciento que manifiesta que les ha sido impuesta dicha jornada.

 

Analizando la duración de la jornada por sexo, en el Gráfico 2.11 se pone de manifiesto que el porcentaje de varones que realizan jornada de trabajo completa (96,2 por ciento) es significativamente superior al porcentaje de mujeres que realizan el mismo tipo de jornada (78,2 por ciento). Por el contrario, las mujeres que realizan una jornada parcial, bien sea voluntaria o involuntariamente, superan en  casi 14 puntos porcentuales a los varones que se encuentran en la misma situación (19,6 por ciento y 5,7  por ciento, respectivamente).

 

GRÁFICO  2.11

 

OCUPADOS SEGÚN DURACIÓN DE LA JORNADA DE TRABAJO Y SEGÚN LOS MOTIVOS DE TENER UNA JORNADA PARCIAL, POR SEXO

 

Varones

Mujeres

 

Por edad, el mayor porcentaje de ocupados que realizan jornada de trabajo completa se sitúa en los ocupados de 45 a 54 años (90,3 por ciento), siendo los menores porcentajes los correspondientes a los ocupados de 65 y más años (65,3 por ciento) y a los de 19 o menos años (79,5 por ciento).

 

Por situación profesional, ocupación, sección de actividad y tamaño de la empresa, los empresarios o profesionales con asalariados (92,2 por ciento), las fuerzas armadas, los artesanos y trabajadores cualificados en industrias manufactureras, construcción y minería y los operadores de instalaciones y maquinaria y montadores (más del 90,0 por ciento), los ocupados en la construcción y en las industrias extractivas (más del 95,0 por ciento) y los ocupados en empresas de 50 y más trabajadores (más del 90,0 por ciento) son, asimismo, quienes más realizan  trabajos a jornada completa.

 

En el Gráfico 2.12 se recoge la distribución de los ocupados, según que su jornada laboral sea continuada o partida, y en el se observa que el 52,2 por ciento de los varones realiza una jornada continuada, siendo este porcentaje 9 puntos inferior al de mujeres que se encuentra en esa misma situación ( 61,2 por ciento).

 

GRÁFICO 2.12

 

OCUPADOS, SEGÚN EL TIPO DE JORNADA, POR SEXO

 

  Varones                                          Mujeres

 

 

En relación al trabajo nocturno, el 77,2 por ciento de varones y el 84,3 por ciento de mujeres nunca deben realizar su trabajo en un horario nocturno, mientras que solo el 4,1 por ciento de asalariados y el 3,7 por ciento de asalariadas deben realizar siempre su jornada laboral en dicho horario (Gráfico 2.13).

 

GRÁFICO 2.13

 

ASALARIADOS, SEGÚN LA REALIZACIÓN DE TRABAJO NOCTURNO, POR SEXO

 

 

 

El Gráfico 2.14 pone de manifiesto que cuatro de cada diez asalariados entrevistados  (40,7 por ciento) deben trabajar al menos algún sábado, mientras que  dos de cada diez asalariados (20,1 por ciento) han de hacerlo al menos algún domingo.

 

GRÁFICO 2.14

 

ASALARIADOS QUE REALIZAN TRABAJO EN FINES DE SEMANA

 

Sábado                                                     Domingo

 

 

En el Gráfico 2.15 se observa que el 63,9 por ciento de los ocupados entrevistados nunca o casi nunca pueden decidir la hora de entrada y salida de su trabajo, mientras que el 19,3 por ciento de ellos pueden hacerlo siempre o frecuentemente.

 

GRÁFICO 2.15

 

OCUPADOS, SEGÚN LA FLEXIBILIDAD PARA LLEGAR O MARCHARSE DEL TRABAJO

 


 

Analizando la flexibilidad de los ocupados para decidir cuando puede llegar o marcharse de su trabajo, por diferentes variables, se detecta que las mujeres (68,7 por ciento), los ocupados de 19 y menos años (79,3 por ciento), los ocupados con estudios primarios (66,6 por ciento), los asalariados (73,3 por ciento), los trabajadores no cualificados (74,0 por ciento) y los ocupados en el sector de la industria (69,6 por ciento) son los ocupados con menor capacidad de decidir el comienzo y finalización de su jornada laboral, ya que estos nunca o casi nunca pueden decidir al respecto (Tabla 2.13).

 

 

Salario y beneficios sociales

 

El 51,7 por ciento de los ocupados entrevistados declaran sentirse satisfechos o muy satisfechos con su salario, frente al 21,7 por ciento de ellos que manifiestan encontrarse genéricamente insatisfechos con el mismo (Tabla 2.14).

 

Por sexo, los varones  muestran mayor nivel de satisfacción con su salario (53,0 por ciento) que las mujeres (49,5 por ciento).

 

Los universitarios (59,1 por ciento de satisfechos o muy satisfechos), los empresarios o profesionales con asalariados (67,2 por ciento), los ocupados que trabajan con salario en el negocio familiar (69,2 por ciento), los directivos de empresas y de la Administración Pública (63,5 por ciento) y los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (62,3 por ciento), son los que se encuentran más satisfechos con su remuneración salarial.

 

Respecto a la sección de actividad y al tamaño de la empresa, son los ocupados en intermediación financiera (69,0 por ciento)  y  los que trabajan en empresas de 10 a 49 trabajadores (55,5 por ciento) quienes se muestran genéricamente más satisfechos con la remuneración recibida en su trabajo.

 

En relación a los beneficios sociales que las empresas proporcionan a sus trabajadores, el Gráfico 2.16 y la Tabla 2.15 recogen los porcentajes de asalariados que reciben cada tipo de beneficio social  respecto al total de asalariados. En ellos destaca que el 21,2 por ciento de los ocupados disfruta de ayudas para formación, el 18,6 por ciento recibe ayudas de transporte, y el 16,9 por ciento tiene ayudas para comedor. Asimismo, el 6,1 por ciento de ocupados reciben ayudas para guarderías, menos del 10  por ciento se beneficia de ayudas para vivienda y planes de pensiones (7,1 por ciento y 8,6 por ciento, respectivamente) y por debajo del 15 por ciento disfruta de ayudas para salud y enseñanza (13,7 por ciento y11,8 por ciento, respectivamente). 

 

GRÁFICO 2.16

 

ASALARIADOS, SEGÚN LOS BENEFICIOS SOCIALES PROPORCIONADOS

POR LA EMPRESA

 

   En porcentaje del total de Asalariados

 

 

Los beneficios sociales que proporcionan las empresas en el sector público son muy superiores a los del sector privado, siendo estas diferencias muy significativas en ayudas para la formación (43,6 por ciento en el sector público y 15,4 por ciento en el sector privado), en ayudas para enseñanza (31,7 por ciento en el sector público y 6,6 por ciento en el sector privado) y en ayudas para salud y guarderías, con unas diferencias porcentuales de casi 20 puntos (Tabla 2.15).

 

 

Negociación colectiva

 

En el Gráfico 2.17 se observa que tanto en el año 2004 como en el año 2003 es mayor el porcentaje de asalariados que se manifiestan genéricamente satisfechos con su convenio colectivo (50,3 por ciento y 44,1 por ciento, respectivamente), que el porcentaje que declara sentirse insatisfecho o muy insatisfecho con dicho convenio (16, 2 por ciento y 15,0 por ciento, respectivamente). No obstante, el porcentaje de asalariados que se encuentran genéricamente satisfechos con su convenio colectivo en el año 2004 es superior en seis puntos al porcentaje de los asalariados que se manifiestan en el mismo sentido en el año 2003.

 

GRÁFICO 2.17

 

ASALARIADOS, SEGÚN EL NIVEL DE SATISFACCIÓN CON SU CONVENIO COLECTIVO

 

 

En la Tabla 2.16 se realizan valoraciones sobre los distintos contenidos propios de los convenios colectivos o estatutos de regulación, y en ella se recoge que en torno al 61 por ciento de los asalariados hacen una valoración buena de las vacaciones y de la duración total de la jornada,  en torno al 50 por ciento  lo hacen de las clasificaciones profesionales y formación y soluciones a la discriminación por sexo, y por debajo del 43 por ciento lo hacen del  salario, complementos y beneficios sociales.

 

 

 

CAPITULO III.  ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO

 

Se analizan en este Capítulo algunos aspectos relacionados con la organización del trabajo. Así, se estudia el grado de satisfacción de los entrevistados con la organización del trabajo en su empresa, la subordinación de la propia actividad laboral a diversas contingencias, las responsabilidades de supervisión, los niveles de participación, las relaciones personales, la valoración del contenido del propio trabajo y el grado de identificación con los fines de la empresa.

 

 

División del trabajo

 

Como se observa en el Gráfico 3.1, en el año 2004 el 70,6 por ciento de los ocupados entrevistados se manifiestan genéricamente satisfechos con la organización de su trabajo, de los cuales el 17,8 por ciento se manifiesta muy satisfecho y el 52,8 por ciento se declara satisfecho con la referida división de funciones. Este dato es ligeramente superior al obtenido en el año 2003, en el que el porcentaje de ocupados genéricamente satisfechos con la organización de su trabajo fue del 70,0 por ciento (16,4 por ciento muy satisfechos y 53,6 por ciento satisfechos).

 

GRÁFICO 3.1

 

OCUPADOS QUE DECLARAN SENTIRSE SATISFECHOS CON LA ORGANIZACIÓN

DE SU TRABAJO

 

 

En el Gráfico 3.2 se analiza el colectivo de asalariados que manifiestan sentirse satisfechos o muy satisfechos con la organización de su trabajo, según su nivel de estudios y el sector institucional al que pertenecen.

 

Independientemente del nivel de estudios, los asalariados del sector privado se manifiestan  más satisfechos con la organización de su trabajo que los del sector público, a excepción de los universitarios, ya que estos últimos están mucho más satisfechos en el sector público (44,9 por ciento) que en el sector privado (19,5 por ciento). Asimismo, los trabajadores con estudios secundarios del sector privado  son los asalariados que en mayor porcentaje  manifiestan su satisfacción con la división de funciones en su empresa (58,6 por ciento), siendo éste muy superior al del sector público (41,6 por ciento), y los asalariados con estudios inferiores a los primarios en el sector público son quienes en menor porcentaje declaran sentirse satisfechos con dicha organización (2,1 por ciento). 

 

GRÁFICO 3.2

 

ASALARIADOS QUE DECLARAN SENTIRSE SATISFECHOS O MUY SATISFECHOS CON LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO, SEGÚN SECTOR INSTITUCIONAL,

 POR NIVEL DE ESTUDIOS

 

 

Nivel del puesto de trabajo y actividades de supervisión

 

En el Gráfico 3.3 se observa que 7 de cada 10 ocupados y 8 de cada 10 ocupadas desarrollan puestos de trabajo de empleados/as.  Los varones con puestos de supervisión (11,2 por ciento) y puestos de dirección (12,6 por ciento) presentan porcentajes notablemente superiores a las mujeres que ocupan puestos similares (6,7 por ciento y 6,2 por ciento, respectivamente). 

 

En relación al nivel del puesto de dirección, el 73,5 por ciento de varones tiene un nivel alto o muy alto, frente al 71,3 por ciento de mujeres que se encuentran en la misma situación, destacando que el porcentaje de varones que tiene un puesto de dirección muy alto (43,1 por ciento) es casi diez puntos superior al de mujeres (33,8 por ciento).

 

GRÁFICO 3.3

 

OCUPADOS, SEGÚN SEA SU PUESTO DE TRABAJO Y

SEGÚN SEA SU NIVEL DE PUESTO DIRECTIVO, POR SEXO

 

Varones

 

 

Mujeres

 

Menos de 2 de cada 10 del total de ocupados entrevistados (17,6 por ciento) realizan tareas de supervisión.  De ellos, el 61,8 por ciento supervisan entre 1 y 5 personas, el 17,2 por ciento entre 6 y 10 personas, el 11,7 por ciento entre 11 y 25 personas, el 4,0 por ciento entre 26 y 50 personas, y el  2,6 por ciento que son quienes supervisan a 50 o más trabajadores (Tabla 3.1).

 

Los varones ocupados que realizan tareas de supervisión superan en nueve puntos porcentuales a las mujeres ocupadas que realizan dichas tareas, ya que el 21,1 por ciento de varones y el 12,2 por ciento de mujeres desarrollan tareas supervisoras en su actividad laboral (Gráfico 3.4).

 

GRÁFICO 3.4

 

OCUPADOS, SEGÚN REALICEN TAREAS DE SUPERVISIÓN, POR SEXO

 

Varones                                            Mujeres

                       

 

 

En relación al número de personas que se supervisan según el sexo de la persona que supervisa, en el Gráfico 3.5 se observa que las mujeres concentran sus funciones de supervisión en grupos de 1 a 5 trabajadores (70,8 por ciento),  mientras que los varones supervisores lo hacen fundamentalmente en grupos de 1 a 5 trabajadores (60,8 por ciento) y  también  en grupos de 6 a 10 trabajadores (18,3 por ciento).

 

GRÁFICO 3.5

 

OCUPADOS QUE REALIZAN TAREAS DE SUPERVISIÓN, SEGÚN EL NÚMERO

DE PERSONAS QUE SUPERVISAN, POR SEXO

 

Varones                                                                   Mujeres

 

Respecto al número de niveles de supervisión, el Gráfico 3.6 refleja que el mayor porcentaje de varones ocupados (39,8 por ciento) y de mujeres ocupadas (49,4 por ciento) que realizan tareas de supervisión tienen un solo nivel de supervisión por debajo de ellos en su puesto de trabajo, y en torno al 29,0 por ciento tanto de varones como de mujeres que no tienen ninguno.

 

GRÁFICO 3.6

 

OCUPADOS QUE REALIZAN TAREAS DE SUPERVISIÓN, SEGÚN EL NÚMERO

DE NIVELES DE SUPERVISIÓN QUE HAY POR DEBAJO DE ELLOS, POR SEXO

 

Varones                                                                     Mujeres

 

Asimismo, analizando los ocupados que realizan tareas de supervisión, según el número de niveles de supervisión por encima de ellos, en el Gráfico 3.7 se observa que la mayor parte de los varones y de las mujeres tienen uno, dos o ninguno nivel (en torno al 80,0 por ciento en los dos casos). Así, en torno al 29,0 por ciento de los varones no tienen ningún nivel o tienen uno, frente al 21,4 por ciento y al 37,7 por ciento de las mujeres, respectivamente, y en torno al 22,0 por ciento de varones y mujeres tienen dos niveles de supervisión por encima de ellos en su puesto de trabajo.

 

GRÁFICO 3.7

 

OCUPADOS QUE REALIZAN TAREAS DE SUPERVISIÓN, SEGÚN EL NÚMERO

DE NIVELES DE SUPERVISIÓN QUE HAY POR ENCIMA DE ELLOS, POR SEXO

 

Varones                                                                    Mujeres

 

Investigando a los ocupados que realizan tareas de supervisión por distintas variables, los ocupados de 45 y más años (en porcentajes superiores al 22 por ciento), los universitarios (27,6 por ciento), los empresarios o profesionales con asalariados (82,0 por ciento), los directivos de empresas y de la Administración Pública (51,5 por ciento), los ocupados en intermediación financiera (31,4 por ciento) y los ocupados en empresas de 250 o más trabajadores (25,1 por ciento) son quienes más funciones de supervisión realizan en su trabajo (Tabla 3.1).

 

En la Tabla 3.2 se observa que las tareas de supervisión que más realizan los ocupados que declaran realizar actividades de supervisión en su trabajo son comprobar la realización del trabajo (86,4 por ciento) y organizar los trabajos y tareas (84,8 por ciento), seguidas por la de evaluar el cumplimiento del trabajo (77,7 por ciento) y la de pensar en nuevas formas de hacer las tareas (73,6 por ciento). Cuidar que los empleados hagan un uso seguro de los equipos o herramientas y recomendar ascensos o acciones disciplinarias son las tareas que menos realizan los ocupados que supervisan, ya que éstas solo son realizadas por el 65,5 por ciento y el 41,6 por ciento, respectivamente.

 

En la tabla 3.2 se analizan las tareas de supervisión por ocupación, y en ella se pone de manifiesto que los artesanos y trabajadores cualificados son quienes realizan en mayor porcentaje todas las tareas de supervisión estudiadas. Por el contrario son los trabajadores no cualificados y los empleados de tipo administrativo los que en menor porcentaje realizan dichas tareas.

 

 

Realización de las mismas tareas

 

El 79,5 por ciento de los asalariados entrevistados realiza las mismas tareas en su trabajo, mientras que el 19,0 por ciento de ellos ejecutan actividades diferentes  en el desarrollo de su actividad laboral(Tabla 3.3).

 

Analizando la realización de las mismas tareas según distintas variables, se detecta que en porcentaje, los grupos que más realizan las mismas tareas en su actividad laboral son las mujeres (82,7 por ciento), los asalariados de 55 a 64 años (83,0 por ciento), los trabajadores con estudios primarios (84,9 por ciento), los asalariados del sector privado (80,4 por ciento), los operadores de instalaciones y maquinaria y montadores (85,7 por ciento) y los empleados de tipo administrativo (85,5 por ciento), los asalariados en la pesca (100 por ciento) y el personal doméstico (92,8 por ciento) y los asalariados en empresas de menos de 10 trabajadores (82,9 por ciento).

 

Por el contrario, los asalariados que más cambian de funciones en su trabajo son los varones (21,2 por ciento), los asalariados de 16 a 19 años (25,0 por ciento), los asalariados con estudios inferiores a los primarios (24,1 por ciento), los asalariados del sector público (22,1 por ciento), los miembros de las fuerzas armadas (35,5 por ciento), los asalariados en las industrias extractivas (29,0 por ciento) y quienes trabajan en empresas de 250 o más trabajadores (22,9 por ciento).

 

Puede observarse en el Gráfico 3.8 que el 16,7 por ciento y el 45,1 por ciento de los asalariados que cambian de tareas en su trabajo necesitan siempre o a menudo adquirir nuevos conocimientos, frente al 13,7 por ciento de ellos que nunca necesitan conocimientos diferentes al modificar sus funciones laborales.

 

GRÁFICO 3.8

 

ASALARIADOS QUE NECESITAN CONOCIMIENTOS DIFERENTES

CUANDO CAMBIAN DE TAREA

 

 

Subordinación del ritmo de trabajo

 

Los Gráficos 3.9 analizan la interrelación existente entre el ritmo de trabajo de los ocupados entrevistados y diversos factores externos de carácter laboral.

 

El 53,4 por ciento de los ocupados nunca subordinan su actividad al ritmo de una  máquina, frente al 11,1 por ciento que siempre han de supeditarse a algún tipo de elemento mecánico (Gráfico 3.9 A).

 

GRÁFICO 3.9 A

 

OCUPADOS, SEGÚN LA SUBORDINACIÓN DE SU RITMO DE TRABAJO

AL DE UNA MAQUINA

 

 

El Gráfico 3.9B deja patente que el trabajo del 57,3 por ciento de ocupados nunca depende de la obtención de topes u objetivos, mientras que el 8,9 por ciento de ocupados declaran que su ritmo de trabajo siempre está supeditado a la obtención de unos objetivos.

 

GRÁFICO 3.9 B

 

OCUPADOS, SEGÚN LA SUBORDINACIÓN DE SU RITMO DE TRABAJO

A LA OBTENCIÓN DE TOPES U OBJETIVOS

 

 

Participación y comunicación

 

El nivel medio de participación de los asalariados en el trabajo que realizan es de 5,78 puntos, en una escala de 0 a 10, siendo superior el nivel medio de las asalariadas (6,03 puntos) que el de los asalariados (5,61 puntos) (Tabla 3.4).

 

Por edad, el nivel medio de participación va aumentando con la edad, y varia entre 5,14 puntos en los ocupados de 16 a 19 años y más de 6 puntos en los de 45 y más años. Al mismo tiempo, los mayores niveles medios de participación en su empleo se dan en los universitarios (6,86 puntos), en los asalariados del sector público (6,48 puntos), en los directivos (7,91 puntos) y en los asalariados en la actividad económica de educación (7,81 puntos), en los trabajadores de Asturias (6,50 puntos) y en los asalariados residentes en municipios de 50.001 a 100.000 habitantes (6,18 puntos) (Tabla 3.4).

 

El 53,8 por ciento de los ocupados entrevistados se manifiestan de acuerdo con su grado de participación en las decisiones que afectan a su trabajo, frente a poco más de 2 de cada 10 ocupados (21,9 por ciento) que se manifiestan en desacuerdo con sus niveles de intervención (Tabla 3.5).

 

Por ocupación, son los directivos de empresas y de la Administración Pública quienes más se muestran de acuerdo con su grado de participación (89,2 por ciento), mientras que son los trabajadores no cualificados el colectivo que se manifiesta más en desacuerdo con sus niveles de intervención en las decisiones que afectan a su actividad laboral (33,9 por ciento).

 

En los Gráficos 3.10 se analiza la participación en determinados aspectos del trabajo de los ocupados. Así, en el Gráfico 3.10 A se observa que entre los asalariados que declaran su participación en la realización de su trabajo, las mujeres  pueden opinar sobre aspectos propios de su empleo muchas veces o siempre (54,6 por ciento) más que los hombres (49,8 por ciento).  Las asalariadas que, por el contrario, no pueden opinar nunca sobre su trabajo representan el 8,3 por ciento, frente al 7,7 por ciento de varones que se encuentran en esta situación

 

GRÁFICO 3.10 A

 

ASALARIADOS QUE DECLARAN  PARTICIPAR EN LA REALIZACIÓN

DE SU TRABAJO, POR SEXO

Poder opinar sobre su trabajo

 

Varones                                                                     Mujeres

 

Al mismo tiempo, en el Gráfico 3.10 B puede observarse que, del total de asalariados que participa en la realización de su trabajo, el 46,7 por ciento de las mujeres declaran que sus jefes o superiores valoran muchas veces o siempre sus sugerencias, frente al 42,9 por ciento de los varones que se manifiesta en el mismo sentido. Por el contrario, el 10,4 por ciento de mujeres y 9,3 por ciento de varones opinan que sus iniciativas no son nunca tenidas en cuenta.

 

GRÁFICO 3.10 B

 

ASALARIADOS QUE DECLARAN PARTICIPAR EN LA REALIZACIÓN

DE SU TRABAJO, POR SEXO

Valoración por el jefe de sus sugerencias

Varones                                                                    Mujeres

 

Relaciones personales

 

Las relaciones personales son muy satisfactorias entre compañeros, ya que más de 7 de cada 10 ocupados entrevistados (el 72,1 por ciento) estiman que sus vínculos pueden calificarse como buenos. Asimismo, existen unas relaciones satisfactorias entre directivos y trabajadores, ya que casi 6 de cada 10 ocupados (el 58,5 por ciento) considera buena su relación (Tabla 3.6).

 

 

Valoración del contenido del trabajo

 

El Gráfico 3.11 A pone de manifiesto que tanto  los varones como las mujeres se muestran genéricamente de acuerdo con la utilidad de su trabajo para la colectividad, ya que  casi el 70 por ciento de los ocupados y ocupadas se manifiestan en ese sentido, mientras que el 8,2 por ciento de varones y el 10,5 por ciento de mujeres, respectivamente, se muestran en desacuerdo con la utilidad de su actividad laboral en la sociedad.

 

GRÁFICO 3.11 A

 

OCUPADOS, SEGÚN LA VALORACIÓN QUE TIENEN DEL CONTENIDO DE SU TRABAJO

Utilidad

 

                  Varones                            Mujeres

 

El 63,3 por ciento de  mujeres ocupadas se muestran muy de acuerdo o algo de acuerdo en que su actividad laboral puede servir de ayuda a terceras personas, siendo este porcentaje superior al de los varones ocupados que opinan de la misma manera (56,7 por ciento). Al mismo tiempo, el 14,3 por ciento de varones y al 13,9 de mujeres  se muestran en desacuerdo con el hecho de que su trabajo sirva a otras personas (Gráfico 3.11 B).

 

GRÁFICO 3.11 B

 

OCUPADOS, SEGÚN LA VALORACIÓN QUE TIENEN DEL CONTENIDO DE SU TRABAJO

Ayuda a otras personas

 

             Varones                       Mujeres

 

En relación a la independencia en la realización de su trabajo, el 55,8 por ciento de los varones y el 52,7 por ciento de las mujeres están muy de acuerdo o algo de acuerdo con su nivel de autonomía laboral, mientras que el 20,5 por ciento de los varones y el 23,7 por ciento de las mujeres se manifiestan en total desacuerdo con dicha autonomía (Gráfico 3.11 C).

 

GRÁFICO 3.11 C

 

OCUPADOS, SEGÚN LA VALORACIÓN QUE TIENEN DEL CONTENIDO DE SU TRABAJO

Independencia

 

                      Varones                           Mujeres

 

Integración e identificación en la empresa

 

La Tabla 3.7 pone de manifiesto que más de 6 de cada 10 asalariados manifiestan conocer mucho o bastante los objetivos de su empresa  y su organigrama  (65,2 por ciento y 61,3 por ciento, respectivamente), mientras que más de 4 de cada 10 asalariados (41,3 por ciento) declaran conocer mucho o bastante su convenio colectivo.

 

El nivel medio de los asalariados respecto al conocimiento de los objetivos de su empresa es de 6,58 puntos, en una escala de 0 a 10 puntos, no existiendo diferencias en relación al sexo de los asalariados, ya que este nivel es exactamente igual en los varones y en las mujeres (6,58 puntos). 

 

Por nivel de estudios, sector institucional, ocupación y sección de actividad y tamaño de la empresa, los mayores niveles medios de conocimiento de objetivos de su empresa se dan entre los asalariados universitarios (7,79 puntos), en los del sector público (7,51 puntos), en los directivos de empresas y de la Administración Pública (8,59 puntos) y en los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (8,11 puntos) y en los que trabajan en la actividad económica de la educación (8,09 puntos) (Tabla 3.8).

 

Los Gráficos 3.12 muestran la identificación de los ocupados entrevistados con su empresa, analizando la disposición a trabajar más de lo pactado, los niveles de orgullo con la empresa y con el propio trabajo, y la asunción de los problemas de la empresa como propios.

 

Respecto a estar dispuesto a trabajar más de lo debido para ayudar a la empresa, es mayor el porcentaje de mujeres ocupadas que se muestran en desacuerdo (31,0 por ciento) que el de varones que se manifiestan en el mismo sentido (25,6 por ciento). Por el contrario, son menos las mujeres que se manifiestan muy de acuerdo o algo de acuerdo con la posibilidad de trabajar más tiempo del pactado para ayudar a su empresa (17,2 por ciento y un 21,2 por ciento, respectivamente) que los varones ocupados que son de la misma opinión (19,9 por ciento y 24,2 por ciento, respectivamente) (Gráfico 3.12 A).

 

GRÁFICO 3.12 A

 

OCUPADOS, SEGÚN EL GRADO DE IDENTIFICACIÓN CON SU EMPRESA

Estar dispuesto a trabajar más de lo debido para ayudar a su empresa

 

                Varones                              Mujeres

 

El Gráfico 3.12 revela que tanto los varones como las mujeres se muestran genéricamente orgullosos de trabajar en su empresa u organización, con porcentajes en torno al 57,0 por ciento, y que un 10,9 por ciento de ocupados y un 13,4 por ciento de ocupadas  muestran una total falta de orgullo con el hecho de formar parte de su empresa.

 

GRÁFICO 3.12 B

 

OCUPADOS, SEGÚN EL GRADO DE IDENTIFICACIÓN CON SU EMPRESA

Estar orgulloso de trabajar para su empresa u organización

 

            Varones                             Mujeres

 

El nivel medio de orgullo en su trabajo de los asalariados entrevistados es de 7,33 puntos, en una escala de 0 a 10.  Las mujeres asalariadas se manifiestan más orgullosas con su empleo (7,45 puntos) que los varones asalariados (7,24 puntos) (Tabla 3.9).

 

Los mayores niveles medios de orgullo en el trabajo se producen entre los universitarios (7,96 puntos), en los asalariados del sector público (8,13 puntos), en los directivos (8,68 puntos) y en los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (8,61 puntos), y en los asalariados en educación (8,80 puntos) (Tabla 3.9).

 

Respecto al orgullo de los ocupados en relación al trabajo que realizan, en el Gráfico 3.12 C se observa que el 42,8 por ciento de las mujeres y el 39,5 por ciento de los varones se sienten muy orgullosos con su actividad laboral, frente al 8,9 por ciento de ocupadas y el 7,5 por ciento de ocupados que no manifiestan orgullo alguno con su ocupación. Asimismo, el 26,4 por ciento de mujeres y el 29,4 por ciento de varones declaran sentirse algo orgullosos con el  trabajo que realizan en su empresa.

 

GRÁFICO 3.12 C

 

OCUPADOS, SEGÚN EL GRADO DE IDENTIFICACIÓN CON SU EMPRESA

Estar orgulloso del trabajo que se realiza

 

               Varones                        Mujeres

 

La identificación de los ocupados con su empresa no supone que estos asuman los problemas de ésta como propios, tal y como se desprende del Gráfico 3.12 D. En el se observa que el 30,0 por ciento de ocupados y el 35,4 por ciento de ocupadas se sienten ajenos a los problemas de su organización, y solo el 20,3 por ciento de los varones ocupados entrevistados y el 16,2 por ciento de mujeres se muestran muy de acuerdo en  asumir como propios dichos problemas.

 

GRÁFICO 3.12 D

 

OCUPADOS, SEGÚN EL GRADO DE IDENTIFICACIÓN CON SU EMPRESA

Considerar como suyos los problemas de su empresa

 

              Varones                             Mujeres

 

 

 

CAPÍTULO lV.  FORMACIÓN CONTINUA Y TRAYECTORIA PROFESIONAL

 

 

El presente Capítulo analiza la Formación Profesional Continua impartida en el ámbito de la empresa, relacionándola con una serie de aspectos relevantes de la actividad laboral, como son la participación de los asalariados en actividades de formación, la duración de las actividades formativas, la promoción profesional y la utilidad de la formación en el puesto de trabajo.

 

 

Formación profesional continua

 

Los asalariados de las empresas que proporcionan formación profesional continua representan el 35,3 por ciento del total de asalariados y, de ellos, el  61,1 por ciento participan en los cursos de formación impartidos por su empresa (Tabla 4.1.A).

 

Teniendo en cuenta los porcentajes de participación de los asalariados que reciben formación con respecto a los asalariados de las empresas que imparten formación, la Tabla 4.1.A pone de manifiesto que tanto los trabajadores del sector público (61,4 por ciento) como los del sector privado (61,0 por ciento) participan de modo muy similar en las actividades formativas de sus empresas.

 

Al mismo tiempo, los asalariados en intermediación financiera son los que más participan  en cursos de formación (74,7 por ciento), mientras que en las industrias extractivas es donde los asalariados reciben menos cursos formativos. Asimismo, en todos los tamaños de empresa los asalariados participan en acciones formadoras en porcentajes superiores al 55 por ciento, destacando quienes lo hacen en empresas de 50 a 249 trabajadores, que son quienes más participan en las actividades formativas de sus empresas (65,2 por ciento).

 

La Tabla 4.1B refleja que las mujeres participan porcentualmente más que los varones en las acciones de formación ofrecidas por su empresa (62,5 por ciento de mujeres y 60,2  por ciento de varones, respecto al total de mujeres y varones de las empresas que imparten formación). También refleja que los asalariados de 25 a 29 años (65,1 por ciento), con estudios universitarios (65,2 por ciento de participación) y los asalariados con contratos indefinidos (62,5 por ciento) son los colectivos a los que más formación continua imparten sus empresas.

 

Por otra parte, en la Tabla 4.2 se pone de manifiesto que el 21,6 por ciento del total de asalariados entrevistados participan en cursos de formación profesional continua, siendo en las secciones de actividad de intermediación financiera (49,1 por ciento) y en educación (39,4 por ciento) donde mayores porcentajes de participación se producen .

 

El Gráfico 4.1 evidencia que, en 2004, la participación de varones y mujeres en cursos de formación continua respecto al total asalariados se incrementa al aumentar el tamaño de la empresa, de tal modo que, mientras sólo el 10,5 por ciento de varones y el 9,4 por ciento de mujeres reciben formación en las empresas de menos de 10 trabajadores, son el 38,7 por ciento de varones y el 46,6 por ciento de mujeres quienes lo hacen en las grandes empresas de 250 o más asalariados.  Respecto al año 2003, se incrementa en 2004 el porcentaje de varones y mujeres que reciben formación en las empresas de menos de 10 trabajadores (10,5 por ciento y 9,4 por ciento, respectivamente) y en las empresas de 50 a 250 trabajadores (31,8 por ciento de varones y 31,4 por ciento de mujeres), mientras que disminuye el porcentaje, tanto de varones como de mujeres, de asalariados formados en las empresas de 10 a 49 trabajadores (17,5 por ciento y 15,3 por ciento, respectivamente).

 

GRÁFICO 4.1

 

ASALARIADOS QUE PARTICIPAN EN CURSOS DE FORMACIÓN, EN PORCENTAJE

DEL TOTAL DE ASALARIADOS, SEGÚN TAMAÑO DE LA EMPRESA, POR SEXO

 

La Tabla 4.2, partiendo de la distribución del número total de días de asistencia a cursos de formación, refleja que la educación (19,0 por ciento) y las industrias manufactureras (15,1 por ciento) son las secciones de actividad en las que se utilizó un mayor número de jornadas para cursos formativos. Del mismo modo, las empresas de 250 o más trabajadores son aquéllas en las que se empleó el mayor número de días para actividades formativas, ya que del número total de días utilizados por la totalidad de las empresas que imparten formación, el 34,8 por ciento corresponde a las empresas de dicho tamaño.  Por el contrario, las empresas de menos de 10 trabajadores son las que porcentualmente menos días dedican a la formación de sus asalariados (12,1 por ciento sobre el total).

 

Respecto a la distribución de los asalariados que participan en cursos de formación según el número total de días de asistencia a dichos cursos en el último año, en la Tabla 4.2 se pone de manifiesto que el 9,2 por ciento de los asalariados que participan en cursos de formación lo hacen un solo día, el 23,7 por ciento de trabajadores lo hacen entre 2 y 4 días, el 21,0 por ciento de asalariados asisten a cursos entre 5 y 9 días y el 42,5 por ciento de ellos participan en cursos de formación 10 o más días.

 

Asimismo, el estudio del número total de días de asistencia de los asalariados a cursos, por tamaño de la empresa, refleja que en todos los tamaños de empresa el mayor porcentaje de asalariados que asisten a cursos de formación lo hacen 10 o más días, en porcentajes que fluctúan entre el 37,9 por ciento en las empresas de menos de 10 trabajadores y el 46,5 por ciento en las empresas de 50 a 249 trabajadores (Tabla 4.2).

 

 

Formación profesional continua y promoción profesional

 

El 76,1 por ciento de los ocupados entrevistados considera correcta la relación entre el puesto de trabajo que ocupan y la formación que poseen, mientras que el 17,4 por ciento de ocupados estiman que el nivel de su puesto de trabajo es inferior a su nivel formativo (Tabla 4.3).

 

Por sexo, casi 8 de cada 10 varones ocupados (el 78,3 por ciento) consideran que la relación entre su puesto de trabajo y su formación es la correcta, mientras que algo más de 7 de cada 10 mujeres ocupadas (el 72,7 por ciento) se manifiestan del mismo modo.  Por el contrario, es mayor el porcentaje de mujeres ocupadas que afirman que su formación es superior a la que se necesita en su puesto de trabajo (20,7 por ciento de mujeres y 15,2 por ciento de varones).

 

GRÁFICO 4.2

 

OCUPADOS, SEGÚN LA RELACIÓN ENTRE EL PUESTO DE TRABAJO OCUPADO

Y LA FORMACIÓN QUE TIENEN, POR SEXO

               

 Analizando la relación entre el puesto de trabajo y la formación adquirida por sexo y nivel de estudios, en el Gráfico 4.3 se observa que tanto en los varones como en las mujeres son los que tienen estudios inferiores a primarios y estudios primarios los que más consideran que la relación entre su actividad laboral y su nivel formativo es la correcta, con unos porcentajes que se sitúan en el 91, 5 por ciento y el 86,4 por ciento en los varones, y en un 77,6 por ciento y un 87,8 por ciento en el caso de las mujeres, respectivamente. Al mismo tiempo, en el caso de lo ocupados con estudios secundarios y universitarios, son los varones quienes más consideran que la relación entre su puesto de trabajo y su formación es la correcta (77,3 por ciento y 71,5 por ciento, respectivamente), con unas diferencias porcentuales en torno a cinco puntos respecto  a las mujeres que se manifiestan en el mismo sentido (72,7 por ciento y 65,8 por ciento, respectivamente).

 

 

Por otra parte, e independientemente del nivel de estudios, siempre son menos  los varones  que consideran que el nivel de su puesto de trabajo es más bajo que su nivel formativo, en relación a las mujeres que opinan de esta manera, con unas diferencias porcentuales que se sitúan en 5,5 puntos en los ocupados con estudios inferiores a primarios, en 2,3 puntos en los que tienen estudios primarios, en 3,7 puntos en los de estudios secundarios, y alcanzando los 6,7 puntos en el caso de los universitarios (Gráfico 4.3).

 

GRÁFICO 4.3

 

OCUPADOS, SEGÚN LA RELACIÓN ENTRE EL PUESTO DE TRABAJO OCUPADO

Y LA FORMACIÓN QUE TIENEN Y SEGÚN EL NIVEL DE ESTUDIOS, POR SEXO

 

 

En la Tabla 4.3 se observa que los ocupados que en mayores porcentajes consideran correcta la relación entre su actividad laboral y su formación son los mayores de 44 años y los ocupados con estudios primarios e inferiores (con porcentajes en torno al 86 por ciento).  Asimismo, los trabajadores del sector público (79,6 por ciento), los ocupados con contrato indefinido (79,2 por ciento), los miembros de las fuerzas armadas (85,9 por ciento), los directivos de las empresas y de la Administración pública (84,3 por ciento), los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (84,1 %), los ocupados en las actividades pesqueras y en actividades sanitarias y veterinarias y servicios sociales (87,2 por ciento y 85,2 por ciento, respectivamente) y los ocupados en empresas de menos de 10 trabajadores (78,5 por ciento) son los colectivos de ocupados que más consideran que la relación entre su puesto de trabajo y su formación es la correcta.

 

Frente a ellos, los mayores porcentajes de ocupados que consideran que el nivel de formación que poseen es superior al puesto de trabajo que desarrollan se dan en los ocupados de entre 25 y 29 años (27,6 por ciento), en los universitarios (26,5 por ciento), en los ocupados de sector privado (20,0 por ciento), en los ocupados con contrato de duración determinada (27,5 por ciento), en los empleados administrativos (24,7 por ciento), en los ocupados en industrias extractivas (36,9 por ciento), y en las empresas de 250 y más trabajadores (22,1 por ciento).

 

El 48,0 por ciento de los asalariados entrevistados consideran que sus posibilidades de promoción guardan poca o ninguna relación con la formación que tienen, frente al 24,1 por ciento de asalariados que afirman que existe mucha o bastante relación entre su nivel formativo y sus expectativas de promoción profesional (Tabla 4.4).

 

Del mismo modo, más de 4 de cada 10 asalariados consideran que la obtención de nuevos conocimientos mediante estudio o formación guardaría poca o ninguna relación con sus probabilidades de mejorar profesionalmente en su empresa, mientras que más de 2 de cada 10 asalariados consideran que existe mucha o bastante relación entre la nueva formación y el estudio y la promoción laboral (Tabla 4.4). 

 

 

Formación profesional continua y utilidad en el empleo

 

La Tabla 4.5 pone de manifiesto que el 82,7 por ciento de los asalariados entrevistados consideran la formación profesional recibida en su empresa muy o bastante útil para el desarrollo de su trabajo. Por el contrario, sólo el 7,5 por ciento de asalariados afirman que la formación es de poca o nula utilidad.

 

Por sexo, el Gráfico 4.4 refleja que el 83,5 por ciento de los varones asalariados y el 81,5 por ciento de las mujeres asalariadas que reciben formación en su empresa la consideran bastante o muy útil con relación al trabajo que realizan.

 

GRÁFICO 4.4

 

ASALARIADOS QUE RECIBEN FORMACIÓN SEGÚN LA UTILIDAD DE LA MISMA

EN SU PUESTO DE TRABAJO, POR SEXO

                           

 

Los asalariados de 55 y más años (90,7 por ciento), los asalariados con estudios inferiores a los primarios (100,0 por ciento), los trabajadores del sector privado (83,5 por ciento), los asalariados con contrato indefinido (84,1 por ciento), los directivos de empresas y de la administración y los miembros de las fuerzas armadas (más del 95,0 por ciento), los asalariados en hostelería  (96,1 por ciento) y los trabajadores de empresas de 10 a 249 trabajadores (en torno al 82,8 por ciento) son quienes en mayores porcentajes manifiestan que la formación impartida por su empresa les ha sido bastante útil o muy útil en el trabajo que realizan (Tabla 4.5).

 

 

 

CAPÍTULO V.  MOVILIDAD LABORAL Y GEOGRÁFICA

 

 

Las materias objeto de estudio en este Capítulo son la movilidad laboral de los ocupados y sus razones (cambio de empleo, promoción laboral, otras motivaciones), y la movilidad geográfica, que se determina a través de los desplazamientos de los ocupados entrevistados desde su comunidad autónoma de origen a la comunidad donde trabajan en la actualidad.

 

 

Movilidad laboral

 

La Tabla 5.1 refleja que el 30,5 por ciento de ocupados entrevistados permanecen en su primer empleo.  El motivo fundamental que exponen para mantener la primera ocupación es que dicho trabajo es el que buscaban (55,2 por ciento).  No obstante, un porcentaje significativo de los ocupados que mantienen su primer empleo (21,2 por ciento) aceptó la primera oferta de trabajo que encontró.

 

El porcentaje de mujeres que permanecen en su primera ocupación (32,1 por ciento) es mayor que el porcentaje de varones que mantienen su primera ocupación (29,5 por ciento). Igualmente, los ocupados que más permanecen en su primer trabajo son los universitarios (35,2 por ciento), los ocupados que trabajan con salario en negocios familiares (58,6 por ciento), los miembros de las fuerzas armadas (79,4 por ciento) y los trabajadores cualificados en agricultura y pesca (50,6 por ciento) y los ocupados en las secciones de actividad de agricultura, ganadería, caza y silvicultura (43,8 por ciento) y educación (40,1 por ciento).  Los ocupados que trabajan en empresas de menos de 10 trabajadores y los que lo hacen en municipios de menos de 10.000 habitantes (32,4 por ciento y 34,1 por ciento, respectivamente) son, asimismo, quienes en mayores porcentajes permanecen en su primer empleo.

 

La adecuación entre oferta de trabajo y la demanda de empleo del ocupado es la primera razón prácticamente unánime para aceptar ese primer trabajo, con las únicas excepciones de los ocupados con estudios inferiores a los primarios y al personal doméstico, que aceptaron el primer empleo que encontraron (31,9 por ciento y 47,3 por ciento, respectivamente) en porcentaje superior a otras motivaciones.

 

El Gráfico 5.1 refleja que el 78,6 por ciento de los varones ocupados y el 76,0 por ciento de mujeres ocupadas que permanecen en su primer empleo lo hacen en un trabajo de nivel similar al buscado, mientras que el 11,6 por ciento de los varones y el 14,1 por ciento de las mujeres lo hacen en ocupaciones de nivel laboral inferior al que estaban buscando.

 

GRÁFICO 5.1

 

OCUPADOS QUE PERMANECEN EN SU PRIMER EMPLEO, SEGÚN EL NIVEL PROFESIONAL DEL EMPLEO, POR SEXO

 

En la Tabla 5.2 puede observarse que casi 7 de cada diez ocupados entrevistados (69,5 por ciento) han cambiado de trabajo. Las motivos fundamentales del cambio son la promoción profesional (22,1 por ciento), la mejora económica (21,7 por ciento) y la apetencia por el cambio de ocupación (11,5 por ciento).

 

Los varones cambian de empleo más que las mujeres (70,5 y 67,9 por ciento, respectivamente).  Asimismo, son los ocupados de 30 a 44 años (73,3 por ciento), los ocupados con nivel de estudios inferior a los primarios (74,4 por ciento), los asalariados del sector privado (73,7 por ciento), los operadores de instalaciones y maquinaria y montadores (78,5 por ciento), los ocupados en la producción y distribución de electricidad, gas y agua (88,6 por ciento), quienes trabajan en empresas de 50 a 250 trabajadores (73,5 por ciento) y los ocupados residentes en municipios de más de 1.000.000 de habitantes (72,1 por ciento) los colectivos que cambian de trabajo en mayores porcentajes.

 

En relación a las razones que más influyeron en los ocupados para cambiar a su empleo actual, la promoción profesional y la mejora económica son los principales motivos de cambio para la mayoría de los colectivos.

 

Por sexo, los varones dan más importancia al sueldo (25,3 por ciento) que a la promoción profesional (22,2 por ciento), frente a las mujeres, las cuales dan preferencia a la promoción profesional (21,9 por ciento) sobre la mejora económica (15,9 por ciento).

 

Los ocupados de 20 a 29 años manifiestan que la obtención de un mejor sueldo es la principal razón por la que han cambiado de empleo (en torno al 23,0 por ciento), siendo la oportunidad de ascender profesionalmente el motivo más importante para los mayores de 30 años.

 

Respecto al nivel de estudios, la mejora económica es valorada como la primera razón de satisfacción por los ocupados con estudios inferiores a primarios (26,6 por ciento), primarios (24,7 por ciento) y secundarios (24,6 por ciento). Por el contrario, los universitarios manifiestan que la promoción profesional es el motivo fundamental por la que han cambiado de actividad laboral (37,4 por ciento) y solo un 11,7 por ciento lo ha hecho por mejorar su salario.

 

La mejora económica es la principal razón de haber cambiado de empleo para los asalariados del sector privado  (25,1 por ciento) y para los trabajadores con salario en negocios familiares (23,7 por ciento), y la apetencia por cambiar de empleo es el motivo más valorado para los trabajadores sin salario en el negocia familiar (30,9 por ciento). Al mismo tiempo, para el resto de las situaciones profesionales, la promoción profesional es la razón más valorada para su movilidad laboral.

 

Por ocupación, los directivos de las empresas y administración pública, los técnicos y profesionales y los empleados administrativos consideran que la mejora profesional es la razón más importante para haber cambiado de trabajo. Por el contrario, los trabajadores de servicios y vendedores de comercio, los trabajadores cualificados, los artesanos, los operadores, los trabajadores cualificados y los de las fuerzas armadas opinan que la obtención de un sueldo mayor es el principal motivo del cambio de empleo.

 

Los ocupados en la pesca seguidos de los de la construcción (34,8 por ciento y 34,0 por ciento, respectivamente), los que trabajan en empresas de menos de 10 trabajadores (23,8 por ciento) y los que viven en municipios de hasta 50.000 habitantes (en torno al 26 por ciento) son los que más manifiestan que mejorar su sueldo ha sido la principal razón de cambiar de trabajo. Asimismo, los ocupados en actividades sanitarias y veterinarias y servicios sociales (42,4 por ciento), los ocupados en empresas de 10 y más trabajadores (en torno al 25,0 por ciento) y los que viven en municipios de 50.00 y más habitantes (más del 21 por ciento) son los que más valoran la promoción profesional.

 

El 91,1 por ciento de los ocupados entrevistados no buscan un nuevo empleo, frente al 8,9 por ciento que lo hacen.  Entre quienes buscan una nueva situación laboral, el 52,1 por ciento quieren una mejora genérica de su situación y el 36,8 por ciento lo hacen por la inseguridad y provisionalidad que tienen en su ocupación actual (Gráfico 5.2).

 

GRÁFICO  5.2

 

OCUPADOS QUE ESTÁN BUSCANDO OTRO EMPLEO, SEGÚN LAS RAZONES POR LAS QUE LO BUSCAN EN RELACIÓN A SU EMPLEO ACTUAL

 

       

Movilidad geográfica

 

La movilidad geográfica debe entenderse como los desplazamientos realizados por los ocupados entrevistados desde la comunidad autónoma española en la que nacieron (o, en su caso, desde algún territorio fuera de España) a la comunidad en la que trabajan en la actualidad (Tabla 5.3).  

 

Así, el 26,3 por ciento de los ocupados trabajan en la actualidad en una comunidad autónoma distinta de su comunidad originaria de nacimiento (porcentaje que incluye el 10,7 por ciento de ocupados que actualmente trabajan en alguna comunidad autónoma española y que nacieron fuera del territorio español), mientras que el 73,7 por ciento es el porcentaje de ocupados que trabaja en la actualidad en su comunidad autónoma de nacimiento (Tabla 5.3).

 

Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha son las comunidades en las que más población ocupada se ha desplazado a trabajar a otra comunidad autónoma, ya que, respecto del porcentaje total de ocupados que trabajan en una comunidad autónoma distinta a la de su nacimiento (26,3 por ciento), a Andalucía le corresponde el  3,2 por ciento, a Castilla y León el 2,7 por ciento y  a Castilla-La Mancha el 1,8 por ciento. En el otro extremo de la movilidad,  Baleares, Canarias y La Rioja son las comunidades autónomas que menos población  han perdido (0,1 por ciento, 0,1 por ciento y 0,2 por ciento, respectivamente) (Gráfico 5.3).

 

GRÁFICO 5.3

 

OCUPADOS QUE TRABAJAN FUERA DE SU COMUNIDAD AUTÓNOMA DE NACIMIENTO, SEGÚN COMUNIDAD DE NACIMIENTO

(En porcentaje)

 

 

Las comunidades autónomas de Madrid (6,1 por ciento) y Cataluña (5,9 por ciento) son los territorios en los que ha habido más entrada de población ocupada procedente de otras comunidades autónomas, básicamente de trabajadores nacidos fuera de España (2,6 por ciento a Madrid y 2,5 por ciento a Cataluña), de Andalucía (0,5 por ciento a Madrid y 1,6 por ciento a Cataluña), de Castilla-La Mancha (0,8 por ciento a Madrid y 0,3 por ciento a Cataluña) y Castilla-León (0,9 por ciento a Madrid y 0,5 por ciento a Cataluña). Al mismo tiempo, Extremadura (0,1 por ciento), Cantabria y La Rioja (ambas con el 0,3 por ciento) son las comunidades autónomas en las que ha habido menos entrada de población ocupada, es decir en las que trabajan menos ocupados que han nacido en otra comunidad autónoma (Gráfico 5.4).

 

GRÁFICO 5.4

 

 OCUPADOS QUE TRABAJAN FUERA DE SU COMUNIDAD AUTÓNOMA DE NACIMIENTO, SEGÚN COMUNIDAD AUTÓNOMA DONDE TRABAJAN

(En porcentaje)

                                                                                                    

 

 

 

 

CAPÍTULO VI.  CONCILIACIÓN VIDA LABORAL Y FAMILIAR

 

 

La conciliación entre la vida laboral de los ocupados y determinados aspectos de su vida familiar, con especial referencia a la actividad laboral de las mujeres, es la materia objeto de análisis en este Capítulo.

 

 

Familia

 

Más de 5 de cada diez ocupados entrevistados (53,5 por ciento) forman parte de un matrimonio o pareja con hijos, lo que convierte a esta estructura familiar en mayoritaria.  El matrimonio o pareja sin hijos (14,8 por ciento) y la familia monoparental (9,3 por ciento) también constituyen modelos familiares son relevante implantación (Tabla 6.1).

 

Los varones ocupados viven porcentualmente más en familias constituidas por  matrimonios o parejas estables con hijos (56,9 por ciento) que las mujeres ocupadas (48,2 por ciento), mientras que, por el contrario, las mujeres ocupadas forman parte de familias monoparentales en un porcentaje significativamente superior al de los varones (14,6 por ciento y 5,9 por ciento, respectivamente).

 

El matrimonio o pareja estable con hijos es la estructura familiar mayoritaria en todos los tramos de edad, excepto el que comprende a los ocupados de 65 y más años.  Resulta relevante el porcentaje de ocupados de edad comprendida entre 16 y 19 años que forman parte de familias monoparentales, que asciende al 18,9 por ciento.

 

El 31,2 por ciento de los varones ocupados entrevistados están casados o forman pareja estable con mujeres asalariadas, frente al 65,3 por ciento de las mujeres ocupadas que están casadas o viven en pareja con un varón asalariado. Por el contrario, sólo el 3,1 por ciento de los varones ocupados están casados con mujeres empresarias o profesionales, mientras que el 12,2 por ciento de las ocupadas tienen como cónyuge o pareja a un empresario o profesional.

 

Asimismo, el 51,5 por ciento de los varones ocupados tienen como cónyuge o pareja estable a una ama de casa, frente al 1,5 por ciento de ocupadas que se encuentran en la misma situación. El 7,0 por ciento de los varones ocupados y el 7,4 por ciento de las mujeres ocupadas tienen una pareja en situación de desempleo, y el 0,4 por ciento de ocupados y el 5,7 por ciento de ocupadas tienen como cónyuge o pareja estable a una jubilada y a un jubilado, respectivamente (Gráfico 6.1).

 

GRÁFICO 6.1

 

OCUPADOS CASADOS O CON PAREJA ESTABLE, SEGÚN LA SITUACIÓN DE ACTIVIDAD DE SU CÓNYUGE O PAREJA

 

 

El 80,3 por ciento de las mujeres ocupadas desarrollan un puesto de trabajo como empleadas frente al 70,1 por ciento de los varones que realizan similares cometidos (70,1 por ciento).  Por el contrario,  los varones ocupados tienen más puestos de supervisión (11,2 por ciento) y de dirección (12,6 por ciento) que las mujeres ocupadas (6,7 por ciento y 6,2 por ciento, respectivamente) (Gráfico 6.2).

 

GRÁFICO 6.2

 

OCUPADOS, SEGÚN EL PUESTO DE TRABAJO, POR SEXO

 

Varones                                               Mujeres

 

 

En el Gráfico 6.3 se observa que, del total de varones ocupados y mujeres ocupadas que viven en familias monoparentales (9,3 por ciento del total de entrevistados), el 85,8 por ciento tienen como cabeza de familia a una mujer, mientras que únicamente en el 14,2 por ciento de los casos el cabeza de familia es un varón (Gráfico 6.3).

 

GRÁFICO 6.3

 

OCUPADOS QUE VIVEN EN FAMILIAS MONOPARENTALES, SEGÚN EL SEXO DEL CABEZA DE FAMILIA

 

 

 

Responsabilidad en las tareas domésticas

 

En este apartado se analiza la responsabilidad en las tareas domésticas de las mujeres y varones ocupados entrevistados.  Se diferencia entre las tareas que se asumen en solitario, las tareas que son compartidas, ya sea con su pareja, con otra persona de la familia, con otra persona mediando remuneración, las tareas que son delegadas en su pareja y las delegadas en otra persona (otra persona de la familia u otra persona remunerada).

 

El 47,6 por ciento de las mujeres ocupadas asumen principalmente solas la realización de las tareas domésticas, frente al 9,7 por ciento de los varones ocupados que se responsabilizan fundamentalmente en solitario de dichos trabajos.  Asimismo, el 20,9 por ciento de las ocupadas comparten con otra persona distinta a su pareja la responsabilidad en las tareas domésticas y el 11,0 por ciento delega estos cometidos en otra persona, frente al 9,8 por ciento y al 20,1 por ciento de varones que se encuentran en estas mismas situaciones, respectivamente (Gráfico 6.4 A).

 

GRÁFICO 6.4 A

 

OCUPADOS, SEGÚN SU RESPONSABILIDAD EN LAS TAREAS DOMÉSTICAS,

POR SEXO

 

La Tabla 6.2 muestra la forma de repartirse las diferentes tareas del hogar entre los varones y mujeres. Refleja que las mujeres ocupadas realizan principalmente solas, y en porcentajes que superan siempre el 45 por ciento, casi todas las tareas del hogar (cocinar, limpiar la casa, lavar la ropa y planchar, hacer la compra), con la única excepción de las reparaciones domésticas, función que realizan mayoritariamente los varones en solitario (50,0 por ciento).

 

En el Gráfico 6.4 B se analizan las responsabilidades en las tareas domésticas, según uno o los dos cónyuges o miembros de la pareja desarrollen una actividad laboral.  Los datos evidencian que, independientemente de la situación laboral de su pareja –ocupada o no-, la mitad de las mujeres asumen en solitario las tareas domésticas (48,7 por ciento si trabaja su pareja y 50,0 por ciento si su cónyuge  no trabaja), entre el 24 y el 30 por ciento (según que su pareja trabaje o no desarrolle ninguna actividad laboral) las comparte con su pareja y entre el 13 y el 16 por ciento las comparte con otra persona. Por el contrario, sólo el 2 por ciento de los varones realizan principalmente solos las tareas domésticas, con independencia de la situación laboral de su cónyuge o pareja estable, y algo más de la mitad de los varones (51,5 por ciento) las comparten con su pareja cuando ésta trabaja, porcentaje más de 30 puntos superior al de los varones que comparten las tareas del hogar con una pareja que no trabaja fuera del hogar (20,2 por ciento).

 

GRÁFICO 6.4 B

 

OCUPADOS, SEGÚN SU RESPONSABILIDAD EN LAS TAREAS DOMÉSTICAS,

Y SEGÚN LA SITUACIÓN LABORAL DE SU  CÓNYUGE, POR SEXO

 

Las mujeres ocupadas también asumen de manera mayoritaria la responsabilidad en las tareas domésticas, tengan o no tengan hijos a cargo (Gráfico 6.4C).  No obstante, las mujeres sin hijos que asumen principalmente solas las tareas domésticas superan en más de 16 puntos porcentuales a las mujeres con hijos a cargo que realizan solas los quehaceres domésticos (72,4 por ciento y 55,9 por ciento, respectivamente). Los varones ocupados y las mujeres ocupadas que comparten con su pareja las responsabilidades domésticas lo hacen porcentualmente más cuando existen hijos a cargo (28,7 por ciento y 21,2 por ciento, respectivamente) que cuando no tienen hijos (14,3 por ciento y 12,7 por ciento, respectivamente).

 

GRÁFICO 6.4 C

 

OCUPADOS, SEGÚN SU RESPONSABILIDAD EN LAS TAREAS DOMÉSTICAS,

Y SEGÚN TENGAN HIJOS A CARGO, POR SEXO

 

Cuidado y atención de niños y  mayores

 

En el Gráfico 6.5 y en las Tablas 6.3A y 6.3B se observa que menos de 3 de cada 10 ocupados entrevistados (25,9 por ciento) tienen hijos a cargo con edades inferiores o iguales a 12 años, y el 8,1 por ciento de ellos tienen hijos menores de 3 años.

 

GRÁFICO  6.5

 

OCUPADOS CON HIJOS A CARGO DE EDAD INFERIOR O IGUAL A 12 AÑOS

 

 

 

Tanto la Tabla 6.3A como el Gráfico 6.6A manifiestan que casi el 34 por ciento de las mujeres ocupadas con hijos a cargo menores de 12 años asumen principalmente solas el cuidado de los hijos fuera de su horario laboral, porcentaje muy superior al de los varones ocupados que asumen en solitario dicho cuidado (2,5 por ciento). Al mismo tiempo, el 44,0 por ciento de las mujeres ocupadas comparten con su pareja el cuidado de sus hijos en horario distinto al laboral, frente al 56,6 por ciento de los varones ocupados que se encuentran en esta misma situación.

 

GRÁFICO 6.6 A

 

OCUPADOS CON HIJOS A CARGO MENORES DE 12 AÑOS, SEGÚN LA PERSONA QUE REALIZA EL CUIDADO DE SUS HIJOS FUERA DEL HORARIO LABORAL DEL OCUPADO, POR SEXO

 

La Tabla 6.3B y los Gráficos 6.6B y 6.6C analizan el cuidado de los hijos menores de 12 años durante la jornada laboral de los ocupados. 

 

Con relación al cuidado de los hijos menores de 3 años, puede observarse que el 33,2 por ciento de las mujeres ocupadas delegan el cuidado de sus hijos en otras personas del hogar o familiares, el 9,5 por ciento de ellas lo hacen en otra persona mediante remuneración  y el 25,4 por ciento lo hacen en las guarderías o jardines de infancia. Por el contrario, durante su jornada de trabajo, los varones ocupados con hijos a cargo menores de tres años delegan fundamentalmente en su pareja el cuidado de los mismos (59,0 por ciento).

 

GRÁFICO 6.6 B

 

OCUPADOS CON HIJOS A CARGO MENORES DE 3 AÑOS, SEGÚN LA PERSONA QUE REALIZA EL CUIDADO DE SUS HIJOS EN HORARIO  LABORAL DEL OCUPADO,

POR SEXO

 

Respecto a la atención de los hijos entre 3 y 12 años durante el horario laboral del ocupado,  las situaciones anteriormente expuestas se reiteran.  Así, casi 4 de cada 10 mujeres ocupadas  delegan este cuidado en otras personas del hogar o familiares (37,2 por ciento)  y casi 1,5 de cada 10 lo hacen en centros escolares con prolongación de horario (14,4 por ciento), mientras que casi 6 de cada 10 varones ocupados delegan dicho cuidado básicamente en su pareja (59,4 por ciento)(Gráfico 6.6 C).

 

GRÁFICO 6.6 C

 

OCUPADOS CON HIJOS A CARGO DE 3 HASTA 12 AÑOS, SEGÚN LA PERSONA QUE REALIZA EL CUIDADO DE SUS HIJOS EN HORARIO  LABORAL DEL OCUPADO,

POR SEXO

 

En relación a la atención de las personas mayores en el entorno familiar, y tal como se desprende del Gráfico 6.7 y la Tabla 6.4, son nuevamente las mujeres ocupadas quienes de forma mayoritaria se dedican a atender y cuidar a dichas personas.  Así, el 30,0 por ciento de ellas lo hacen principalmente solas, un 10,8 por ciento los comparte con su pareja y un 23,9 por ciento los comparte con otra persona del hogar o de la familia.  Por el contrario, sólo un 12,0 por ciento de varones ocupados atienden solos a las personas mayores de su entorno familiar, un 16,7 por ciento comparte dicha atención con su pareja y un 19,3 por ciento la comparte con otra persona del hogar o familia. 

 

GRÁFICO 6.7

 

OCUPADOS CON PERSONAS MAYORES EN SU ENTORNO FAMILIAR, SEGÚN PERSONA QUE REALIZA LAS TAREAS DE ATENCIÓN, POR SEXO

 

De acuerdo con la Tabla 6.4, los ocupados con estudios inferiores a primarios y primarios asumen principalmente ellos solos el cuidado de las personas mayores (32,9 por ciento y 21,3 por ciento, respectivamente). Por otra parte, los universitarios son los que más emplean los servicios de una persona remunerada para realizar la atención de sus mayores (10,1 por ciento), y los que más utilizan a personas de los servicios sociales o instituciones (5,8 por ciento). Asimismo, los varones y mujeres ocupados y residentes en municipios de hasta 50.000 habitantes comparten mayoritariamente las tareas de atención de las personas mayores con otra persona del hogar o familia, mientras que los ocupados residentes en municipios de 50.001 habitantes o más asumen mayoritariamente solos las referidas tareas. Es también en los municipios grandes, de más de 1.000.000 de habitantes, donde se acude más a los servicios sociales o a instituciones (5,6 por ciento) para el cuidado de las personas mayores.

 

 

 

CAPÍTULO VII.  ANÁLISIS COMPARATIVO DE NIVELES MEDIOS.  PERÍODO 1999-2004

 

 

En este Capítulo se realiza un estudio comparativo de los datos obtenidos en el período 1999-2004, referido a los niveles medios analizados en la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo.

 

 

Nivel medio de satisfacción en el trabajo

 

En el Gráfico 7.1 se observa que el mayor nivel medio de satisfacción en el trabajo que realizan los ocupados se produjo en el año 2003 (6,84 puntos), siendo el menor nivel el registrado en el año 1999 (6,59 puntos).  Por sexo, los varones manifestaron su mayor nivel medio de satisfacción en el año 2003 (6,90 puntos) y el menor nivel en el año 1999 (6,61 puntos), mientras que los niveles medios mayor y menor de las mujeres se produjeron en 2004 (6,77 puntos) y 1999 (6,56 puntos), respectivamente.

 

En resumen, durante el período analizado, el nivel medio de satisfacción laboral no ha sufrido fluctuaciones destacables, oscilando siempre en la horquilla comprendida entre 6,50 puntos y 6,90 puntos, siendo mayor en todos los años estudiados el nivel medio de los varones que el de las mujeres.

 

GRÁFICO 7.1

 

NIVEL MEDIO DE SATISFACCIÓN EN EL TRABAJO QUE REALIZAN

LOS OCUPADOS, POR SEXO

 

 

Nivel medio de trabajo atractivo e interesante

 

El Gráfico 7.2 pone de manifiesto que el mayor nivel medio de trabajo atractivo para los ocupados entrevistados se produjo en el año 2001 (6,98 puntos), siendo el menor el registrado en el año 2002 (6,73 puntos).  Por sexo, los varones manifestaron su mayor nivel medio de trabajo interesante en el año 2001 (7,09 puntos) y el menor en el año 2002 (6,82 puntos). Asimismo, en los años 2001 (6,80 puntos), 2002 y 2003 (6,59 puntos ) se produjeron los niveles medios mayor y menor de las mujeres, respectivamente.

 

Cabe concluir que, en el período analizado, el nivel medio de trabajo atractivo e interesante ha mantenido siempre cotas cercanas a los siete puntos, con niveles medios siempre superiores en los ocupados que en las ocupadas.

 

GRÁFICO 7.2

 

NIVEL MEDIO DE TRABAJO ATRACTIVO E INTERESANTE CONSIDERADO

POR LOS OCUPADOS, POR SEXO

 

 

Nivel medio de monotonía y aburrimiento en la jornada laboral

 

El Gráfico 7.3 refleja que el mayor nivel medio de aburrimiento laboral de los ocupados entrevistados se produjo en el año 1999 (3,52 puntos), siendo el menor nivel el registrado en el año 2001 (3,21 puntos).  Por sexo, los varones y las mujeres también manifestaron su mayor nivel medio de aburrimiento laboral en el año 1999 (3,55 puntos los varones y 3,47 puntos las mujeres) y el menor en el año 2001 (3,22 puntos los varones y 3,19 puntos las mujeres).

 

En este período, el nivel medio de monotonía y aburrimiento laboral no ha superado nunca  los 3,52 puntos, siendo superior en los varones que en las mujeres en todos los años, excepto en 2003.

 

GRÁFICO 7.3

 

NIVEL MEDIO DE MONOTONÍA Y ABURRIMIENTO EN LA JORNADA LABORAL

QUE REALIZAN LOS OCUPADOS, POR SEXO

 

Nivel medio de estrés con el trabajo

 

Del Gráfico 7.4 se deduce que el mayor nivel medio de estrés laboral se da el año 1999 (4,86 puntos), siendo el menor nivel el registrado en el año 2003 (4,44 puntos).  Por sexo, los varones también manifestaron su mayor nivel medio de estrés en el trabajo en el año 1999 (4,96 puntos) y el menor en el año 2003 (4,45 puntos), mientras que los niveles medios mayor y menor de las mujeres se produjeron en 1999 (4,69 puntos) y 2004 (4,40 puntos), respectivamente.

 

En consecuencia, cabe afirmar que en el período 1999-2004 el nivel medio de estrés con el trabajo que realizan los ocupados nunca ha superado los 5 puntos, siendo, asimismo, relevante que el nivel medio de las mujeres ocupadas desciende continuadamente desde el año 2001.

 

GRÁFICO 7.4

 

NIVEL MEDIO DE ESTRÉS CON EL TRABAJO QUE REALIZAN LOS OCUPADOS,

POR SEXO

 

 

Nivel medio de participación en el trabajo

 

El Gráfico 7.5 refleja que el mayor nivel medio de participación laboral se produjo en el año 1999 (5,90 puntos), siendo el menor el registrado en el año 2003 (5,21 puntos).  Por sexo, también el mayor nivel medio de participación de los varones y de las mujeres se da en el año 1999 (5,82 puntos y 6,04 puntos, respectivamente) y el menor en el año 2003 (5,13 puntos y 5,33 puntos, respectivamente).

 

En resumen, el nivel medio de participación en el trabajo que realizan los ocupados ha oscilado entre 5 y 6 puntos, siendo superior siempre el nivel de participación de las mujeres que el de los hombres.

 

GRÁFICO 7.5

 

NIVEL MEDIO DE PARTICIPACIÓN EN EL TRABAJO QUE REALIZAN LOS OCUPADOS,

POR SEXO

 

 

Nivel medio de orgullo en el trabajo

 

El Gráfico 7.6 pone de manifiesto que el mayor nivel medio de orgullo en el trabajo que realizan los asalariados entrevistados se produjo en el año 1999 (7,61 puntos), siendo el menor nivel el registrado en el año 2004 (7,33 puntos).  Por sexo, el mayor nivel medio de orgullo laboral en los varones también se produce en el año 1999 (7,61 puntos) y el menor en el año 2004 (7,24 puntos), mientras que en las mujeres los niveles medios mayor y menor  se produjeron en 1999 (7,62 puntos) y en los años 2000, 2001 y 2003 (7,38 puntos), respectivamente.

 

En consecuencia, puede afirmarse que el nivel medio de orgullo en el trabajo que realizan los asalariados se ha mantenido constante en niveles superiores siempre a los 7 puntos, siendo más alto el nivel de los asalariados que el nivel de las asalariadas en todo el periodo, a excepción del primero y último de los años analizados.

 

GRÁFICO 7.6

 

NIVEL MEDIO DE ORGULLO EN EL TRABAJO QUE REALIZAN LOS ASALARIADOS,

POR SEXO

 

 

Nivel medio de conocimiento de los objetivos de la empresa

 

Del análisis del Gráfico 7.7 se deduce que el mayor nivel medio de conocimiento de objetivos de la empresa de los asalariados en el trabajo que realizan se da en el año 2003 (6,90 puntos),  registrándose el menor nivel en el año 2001 (6,10 puntos).  Por sexo, tanto en los varones como en las mujeres, también el mayor nivel medio de conocimiento de objetivos se produce en el año 2003 (6,93 puntos y 6,85 puntos, respectivamente) y el menor en el año 2001 (6,05 puntos y 6,12 puntos, respectivamente). 

 

Resumiendo, puede establecerse que este nivel medio de conocimiento de objetivos en el trabajo que realizan los asalariados ha sufrido notables fluctuaciones, si bien nunca ha sido inferior a 6 puntos.  Varones y mujeres alternan su prioridad en el período 1999-2003 en cuanto al conocimiento de los objetivos de su empresa, para confluir exactamente  en el año 2004 (6,58 puntos de nivel medio).

 

GRÁFICO 7.7

 

NIVEL MEDIO DE CONOCIMIENTO DE OBJETIVOS DE LA EMPRESA

DE LOS ASALARIADOS EN EL TRABAJO QUE REALIZAN, POR SEXO

 

 

Nivel medio de conocimiento del convenio/estatuto de regulación de la empresa

 

En el Gráfico 7.8 se observa que el mayor nivel medio de conocimiento del convenio/estatuto de regulación de la empresa de los asalariados en el trabajo que realizan se produce el año 1999 (5,28 puntos), dándose el menor nivel en los años 2000 y 2001 (4,44 puntos).  Por sexo, es también en el año 1999 donde se registran los mayores niveles medios en los asalariados y asalariadas (5,46 puntos y 4,95 puntos, respectivamente), y en los años 2000 y 2001 donde igualmente se producen los menores niveles medios tanto en varones como en  mujeres ( 4,52 puntos y 4,30 puntos, respectivamente).

 

En resumen, puede afirmarse que el nivel medio de conocimiento de convenio o estatuto de regulación empresarial en el trabajo que realizan los asalariados presenta importantes oscilaciones, siendo superior siempre en los asalariados que en las asalariadas.

 

GRÁFICO 7.8

 

NIVEL MEDIO DE CONOCIMIENTO DEL CONVENIO/ESTATUTO DE REGULACIÓN

DE LA EMPRESA DE LOS ASALARIADOS EN EL TRABAJO QUE REALIZAN,

POR SEXO

 

 

 

 

CAPÍTULO VIII.  CONCLUSIONES

 

I

 

Según se desprende de la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo (ECVT) del año 2004, los ocupados del mercado laboral español manifiestan un nivel medio de satisfacción con el trabajo que realizan que podría calificarse de bastante alto, consolidándose así la tendencia que se repite desde el año 1999. En este sentido, casi nueve de cada diez trabajadores  manifiestan que están satisfechos o muy satisfechos con su empleo, lo que significa que al obtener el nivel medio de satisfacción en el trabajo, en una escala de 0 a 10, este se  sitúe en 6,79 puntos.

 

Los principales factores que intervienen en ese nivel de satisfacción son el gusto por la realización de su trabajo (22,9 por ciento), el compañerismo (12,4 por ciento), el sueldo (9,4 por ciento) y un buen horario (7,8 por ciento). En este último año continúan siendo las cuatro razones fundamentales de satisfacción laboral las que ya aparecían en años anteriores, si bien existen factores como el buen sueldo, el desarrollo personal, el compañerismo y el buen horario que han ganado peso en la satisfacción del ocupado en su trabajo (1,8 puntos, 0,7 puntos, 0,4 puntos y 0,3 puntos porcentuales, respectivamente), y otros, como el gusto por el trabajo y la estabilidad laboral que lo han perdido (5,1 puntos y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente).

 

 

II

 

La satisfacción laboral queda confirmada en aspectos concretos del trabajo de los ocupados. En este sentido, alrededor de ocho de cada diez ocupados están satisfechos con el entorno físico de su empleo y con sus condiciones de seguridad e higiene laboral.  En torno a siete de cada diez se sienten orgullosos con su actividad laboral y están satisfechos con la organización de su trabajo, con las relaciones personales con sus compañeros y con su conocimiento de los objetivos de su empresa.  Son aproximadamente seis de cada diez los ocupados que consideran que su empleo es atractivo o interesante y que es satisfactoria su relación con los superiores jerárquicos de la empresa, en torno a cinco de cada diez los que piensan que en su trabajo existe un ambiente que los estimula para mejorar su trabajo y los que están satisfechos con su salario, con su grado de participación en el trabajo que realizan y con su convenio colectivo, y finalmente, alrededor de cuatro de cada diez son los que declaran conocer bastante dicho convenio.

 

Los datos obtenidos reflejan también que algo más de un ocupado de cada diez se aburre siempre o frecuentemente en su trabajo, y en torno a uno de cada diez  ocupados considera que trabaja en condiciones peligrosas, proporción que se sitúa en casi cinco de cada diez en la actividad económica de industrias extractivas, en casi cuatro de cada diez en actividades pesqueras y en torno a tres de cada diez en los ocupados en la construcción. Asimismo, son menos de tres de cada diez los que perciben habitualmente su actividad como estresante, lo que significa que al obtener el nivel medio de estrés, en una escala de 0 a 10, éste se sitúe en  4,50 puntos. 

 

 

III

 

Respecto a la Formación Profesional Continua en la empresa y su relación con la actividad laboral, se pone de manifiesto que el 76 por ciento de los ocupados afirman que es correcta la relación entre el puesto de trabajo que ocupan y la formación que tienen y el 15 por ciento de los varones ocupados y en torno al 20 por ciento de las mujeres ocupadas consideran que la formación requerida en su puesto de trabajo es inferior a la formación que tienen. Al mismo tiempo, casi el 83 por ciento de los ocupados estiman útil la formación recibida en la empresa para el desarrollo de su trabajo, y en torno al 48 por ciento consideran que sus posibilidades de promoción laboral no guardan casi ninguna relación con la formación que tienen o con la adquisición de nuevos conocimientos mediante estudios o formación.

 

 

IV

 

En relación a la movilidad en el mercado laboral español, los datos  ponen en evidencia que casi siete de cada diez ocupados han cambiado alguna vez de empleo, siendo los motivos principales el poder  promocionar profesionalmente o el mejorar económicamente.

 

Respecto a la movilidad geográfica, la encuesta revela que más de siete de cada diez ocupados trabajan en la actualidad en la misma comunidad autónoma de nacimiento, y casi tres de cada diez desarrollan su actividad laboral en una comunidad autónoma distinta a la de su nacimiento. Andalucía, Castilla-León y Castilla-La Mancha son las comunidades que han perdido más población ocupada -población que ha nacido en esas comunidades y está trabajando en otra comunidad distinta-, mientras que Madrid y Cataluña  son las comunidades en las que ha habido más entrada de población ocupada -población que ha nacido en otra comunidad distinta y  esta desarrollando su actividad laboral en esas comunidades -.

 

 

V

 

En la conciliación entre la vida laboral y familiar se ponen de manifiesto las diferencias por sexo en todos los aspectos investigados. En cuanto a asumir las tareas domésticas, casi cinco de cada diez mujeres realizan principalmente solas dichas tareas, siendo menos de uno de cada diez varones ocupados los que las realizan en solitario.  Asimismo, casi 4 de cada diez mujeres ocupadas comparten con su pareja o con otra persona la responsabilidad en las tareas domésticas y más de 1 de cada diez las delega en otra persona, mientras que tres de cada diez  varones ocupados comparten la realización de estas tareas y casi 6 de cada diez las delegan en su pareja o en otra persona.

 

 

En relación al cuidado de los hijos menores de doce años fuera del horario laboral del ocupado, casi el 34 por ciento de las mujeres ocupadas asumen principalmente solas esta tarea, frente a menos del 3 por ciento en el caso de los varones. Al mismo tiempo, el 44 por ciento de las mujeres y casi el 57 por ciento de los varones comparten con su pareja la tarea del cuidado de los hijos.

 

Asimismo, considerando los ocupados que tienen personas mayores en su entorno familiar que necesiten atención o cuidado, y cuando se trata de asumir en solitario o delegando en su pareja la atención y cuidado de estas personas,  las diferencias también son notables, ya que un 30 por ciento de mujeres ocupadas y un 12 por ciento de varones ocupados realizan principalmente solos esta tarea y menos de un 1 por ciento de mujeres ocupadas y casi el 20 por ciento de varones ocupados la delegan en su pareja. Al mismo tiempo, cuando esta tarea es compartida, casi el  11 por ciento de las mujeres lo hacen con su pareja y en torno al 24 por ciento la comparten con otra persona del hogar/familia, frente a casi el 17 por ciento de los varones que la comparten con su pareja y en torno al 19 por ciento que lo hacen con otra persona del entorno familiar.

 

 

VI

 

En resumen, se puede afirmar que, respecto a las principales variables analizadas, la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo del año 2004 manifiesta la consolidación, con leves matizaciones, de las tendencias que se reflejaban en las encuestas del período 1999-2003.

 

 

 

 

 

 


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